Vacaciones con libros, por J. L. Barrera - Revista Cresol

Vaya al Contenido

Menu Principal:

Vacaciones con libros, por J. L. Barrera

Sumari > CULTURA
DIARIO DE UN LECTOR Vacaciones con libros

José Luis Barrera Calahorro

  ¿Qué libros meto en la bolsa de viaje ahora que en este verano tomaré unos días de descanso? ¿Serán libros ligeros y de refresco o libros de severa y seria lectura que contando con más calma y tranquilidad puedan ser leídos con mayor dedicación y provecho?

  Pienso que si los curas, como cualquier creyente, no podemos tener vacaciones en nuestra oración y relación con Dios, tampoco debemos liberarnos de nuestra relación con los libros. Ni se descansa de Dios ni se ayuna de nutrir al espíritu con la lectura. Ellos pueden muy bien alimentar y dar contenido a los asuntos que nos ocupan y preocupan diariamente. Y en verano, aún más: sin la premura del tiempo acuciándonos, podemos dedicarnos también con mas libertad a la lectura de lo que más se nos antoje: libros que alimente nuestras aficiones, alguna novela apasionante de la que todo el mundo habla, un libro de poesía para las noches estrelladas, uno más “serio” para cuando nosotros estemos meditabundos… ¡la lectura como placer, no como herramienta utilitaria!

  Aquí están los cuatro libros (¡quizá sean demasiados!) que me acompañarán durante las vacaciones y leeré en el estío del presente año:

  ROBERTO BOLAÑO es un escritor chileno que acabó sus días en el pueblecito de Blanes, ejerciendo todo tipo de trabajos (guardia de un camping, vendedor de cerámicas en una tienda de “souvenirs”) y a la vez se dedicaba con pasión y desenfreno a escribir, maravillosamente bien, toda suerte de relatos y novelas. Se dice que es el auténtico representante y epígono de la gran literatura hispanoamericana. Mejor incluso que los grandes e intocables “gurús” García Márquez, Octavio Paz, Vargas Llosa…  Su muerte prematura dejó escritos muchos libros que se han publicado póstumamente. Al final de su vida comenzó a conocer la fama. Hace medio año empecé su último libro publicado 2666 que es una compilación de cinco larguísimos relatos (en realidad son cinco libros independientes que sus herederos han decidido publicar en un solo y voluminoso tomo). Me queda por leer el último. Es un montón de páginas con letra pequeña que a mí no me desaniman de su lectura porque me dejan sorprendido de la capacidad narrativa de este gran escritor, hoy reconocido autor de la gran literatura.

  El disfrute del contacto con la naturaleza, la paz y la serenidad que nos contagia y que al mismo tiempo eleva nuestros corazones hasta el Creador, se puede ver incrementado también por una buena lectura de algún libro que de ella nos hable. Así, en mi mochila, incluiré Cuaderno de montaña un libro clásico del naturalista, explorador y escritor escocés, afincado en América del Norte, JOHN MUIR, que supo observar minuciosamente la naturaleza. Se fascinó por su belleza y dedico su vida a la defensa de su conservación. Fue el descubridor y defensor del Parque de Yosemite. Era un naturalista muy religioso, contemplaba la naturaleza constantemente como un reflejo de la belleza de Dios. “¡Cuan fiera y devotamente salvaje es la naturaleza en medio de la ternura con que ama la belleza! Pinta lirios, los riega, los acaricia con cariño, se ocupa de cada flor como si fuera un jardinero, y mientras tanto construye montañas de rocas y montañas de nubes, llenas de truenos y lluvias”. Su autor es como una mezcla de lo que fueron Rodríguez de la Fuente y Miguel Delibes, cuyo hijo es quien prologa esta edición.

  También, aunque sea suavemente, el verano nos puede ayudar a la introspección y al pensamiento sobre las cosas que nos importan y los problemas éticos que hoy abruman a nuestra sociedad, que no son pocos. Para aclararme algo más, voy a incluir un tercer libro. Éste, aunque sea de materia filosófica es ameno, ligero, brillante y entretenido. Hace tres años lo escribió ADELA CORTINA que contesta con gran claridad de exposición y amenidad -¡ojalá todos los sabios filósofos escribieran siempre así!- y hasta con humor certeramente a los diversos interrogantes que se presentan en ¿Para qué sirve realmente la ética?. “Si no tomamos nota” – escribe- “de lo cara que sale la falta de ética, en dinero y en dolor, el coste de la inmoralidad seguirá siendo imparable. Y, aunque suene a tópico, seguirán pagándolo sobre todo los más débiles”.

  Naturalmente, también la espiritualidad religiosa ha de acompañarme estos días de asueto y vacaciones. El siguiente y último libro que cabe en mi maleta es Bailar en la soledad de JOSÉ M. RODRÍGUEZ  OLAIZOLA. Con mi soledad asumida, seguro que me ayudará a encontrarme paradójicamente a través de ésta conmigo mismo, con los que me rodean y con… Dios. Con la música de la fe en Jesús el Cristo y con su padre Dios, y con la ayuda de este libro, me marcaré el mejor baile…


Roberto BOLAÑO: 2666, Debolsillo, Barcelona 2017,
1.282 pp.
John MUIR: Cuaderno de montaña, Volcano, Madrid 2018,198 pp.
Adela CORTINA: ¿Para qué sirve realmente la ética?, Paidós, Barcelona 2018 (8ª ed.), 180 pp.
José Maria RODRÍGUEZ OLAIZAOLA: Bailar con la soledad, Sal Terrae, Santander, 2108, 200 pp.



Copyright © 2018 Revista Cresol - Creado por SocialOpen
Regreso al contenido | Regreso al menu principal