Preguntas para Wilma Monsma, Presidenta de la Fundación Novaterra - Revista Cresol

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“Abrir un camino de  posibilidad donde  todo son muros”
PREGUNTAS PARA WILMA MONSMA,
PRESIDENTA DE LA FUNDACIÓN NOVATERRA

Wilma Monsma pilota el proyecto Novaterra en el presente. Trabaja en el mundo empresarial del sector marítimo y acompaña a personas en su faceta profesional. Pertenece a la comunidad Ignacio Ellacuría de Valencia. Y dice ella de sí misma:”Vinculada, cercana, y conocedora de la realidad sangrante y penosa que viven muchas personas y de la indiferencia y soledad que afrontan… no vengo a cambiar nada que no queráis que cambie: ‘a conservar, aumentar y llevar adelante lo que él se dignó comenzar’ (uno de los lemas desan Ignacio en la fundación de la Compañía)”.
La economía social de Novaterra podemos situarla en línea con todas aquellas iniciativas importantes que tratan de humanizar la economía. Novaterra se renueva con nuevas personas, nuevos desafíos, nuevas demandas, nuevas necesidades, nuevas sensibilidades…
Wilma es una persona más que capacitada para un proyecto de economía social que siempre ha sido dirigido con valores e integridad. Bienvenida, Wilma, a nuestra modesta publicación.

FUNDACIÓN NOVATERRA
- El día 6 de junio de 2019 asumía usted el cargo de presidenta de la Fundación Novaterra. Brevemente, ¿qué motivaciones le acompañan para el mayor y mejor servicio a las personas que sufren paro, pobreza y exclusión social?
En primer lugar, diría que la gratitud, la profunda consciencia de ser muy afortunada, de cuáles son mis condiciones de partida; facilidades, oportunidades y ayudas de las que he disfrutado en mi historia personal y de ahí la necesidad de devolver, compensar y trabajar, como dice la canción, para que otros puedan tener lo que uno disfruta y ama. Y en segundo lugar, quizá un cierto grado de egoísmo. Me creo de verdad que el bienestar de los que me rodean repercute positivamente en el mío propio. Cuanto más amplio el círculo y mayor felicidad haya en él, mayor será la mía.

- Novaterra es en estos momentos, en el mundo de la economía social, una Fundación adulta “rica, dinámica y con muchas tareas”, en palabras de su anterior presidente don Francisco Cobacho. ¿Cuál puede ser su nueva aportación como presidenta?
Aún está por ver qué puedo aportar yo genuinamente mío. De momento, lo que cualquiera que hubiera asumido el cargo aportaría. Por un lado, quizá una mirada “externa”. Pongo entrecomillado porque ya llevo unos años vinculada pero cada día voy penetrando más en la organización, me van haciendo partícipe de un nuevo aspecto de la misma y sólo el hecho de que me tengan que explicar puede ayudar a mirar de otra manera. También mis preguntas u opiniones desde una cierta distancia (no puedo estar tan presente en el día a día como lo ha estado Paco) pueden resultar un reflejo novedoso para todos. Y, por otro lado, mis circunstancias personales (familiares y profesionales) que serviran a la organización para formular un nuevo modelo de presidencia, a saber lo que quiere, necesita y puede sostener en este cargo.

- Paco Cobacho ha sido un excelente presidente, fundador, “motor y alma” de Novaterra, cargado de cualidades y de valores y, una cosa muy importante, ha sabido renunciar al cargo de presidente siendo muy valorado por todos. ¿Qué hay que seguir aprendiendo de esta figura?
No voy a enumerar sus múltiples cualidades, sería muy largo. A mí en concreto hay dos cosas que me hacen eco y que me gustaría incorporar a mi bagaje personal. Su manera de afrontar las épocas y situaciones que han sido críticas para la organización siendo pilar fundamental y sabiendo repartir el peso, manteniendo la ilusión y la fe en el proyecto. Y su capacidad de soñar un futuro sin complejos.

- Novaterra trabaja mediante el empleo, por la inclusión social de personas en situación de vulnerabilidad. ¿En qué sentido este proyecto es algo más que mero asistencialismo?
Es típica la frase de “enseñar a pescar en lugar de dar el pescado”. Todos de acuerdo, seguro. Hay muchas facetas en ese aprendizaje; hacer cebos, lanzar bien, muchos tipos de anzuelos y cañas, encontrar buenos caladeros, qué caña sirve para qué pescado… Novaterra intenta abarcarlas todas. Se trata de generar el máximo de autonomía, empoderar, abrir un camino de posibilidad donde todo son muros. En esta sociedad donde impera el individualismo, el hazlo tú mismo, si quieres puedes, etc., aquellos que no son capaces de sostenerse a sí mismos se sienten y son considerados perdedores, e incluso culpables de ello. Hoy por hoy el camino que cultural y socialmente consideramos que genera mayor autonomía y dignidad es el empleo (aunque en algunos casos incluso este está dejando de garantizar una vida digna). Novaterra apuesta por esta vía sin dejar de lado la reflexión y la denuncia. Tenemos por delante mucho camino para empapar nuestra cultura de aquello que va intrínseco al ser viviente: la dignidad, independientemente de sus méritos, logros o esfuerzos.

- ¿Por qué la metodología que utiliza Novaterra para la inclusión social es eficaz y eficiente?
Me cuestan afirmaciones tan rotundas como estas. Aún no soy capaz de valorar si efectivamente Novaterra es eficaz y eficiente, si el tamaño de la organización y los esfuerzos invertidos son proporcionales a los logros. Sólo el año pasado acompañamos a 430 personas en su Itinerario de Inserción, de las cuales 272 consiguieron un empleo. Son 272 vidas transformadas, 272 personas algo más autónomas gracias a un empleo, 272 familias con una situación, queremos creer, algo mejor tras su paso por Novaterra. En estos casi ya 30 años hemos acompañado a casi 5.000 personas.
Aún así, queremos ser mejores y hacer mejor nuestro trabajo cada día para acompañar con calidad a más personas. Y aprendemos de alianzas con otras entidades como, por ejemplo, con Ingeus, con la que hemos trabajado estrechamente durante todo el 2018, y que nos sirvió para incorporar elementos de eficacia a la metodología, lo que demuestra que hay margen de mejora. Prefiero pensar que mirar con cierta profundidad otros modos de hacer nos va a hacer mejores que caer en la complacencia.

- Novaterra cuenta con un Patronato fuerte como red estable de 14 entidades de acción social y más de 40 personas. ¿Cuál es la misión de este Patronato tan plural?
El patronato de Novaterra es la tierra fértil y generosa en la que ha germinado y crecido esta organización. Al calor y la luz de sus miembros y de muchos otros más cada día; apoyando cada propuesta, cada iniciativa, respondiendo a convocatorias de todo tipo. Su misión principal como colectivo es, obviamente, velar por que el foco esté siempre puesto en la inserción. Sin embargo, yo no diría que es plural, más bien es numeroso. El perfil del patrono de Novaterra es bastante homogéneo. En ese sentido hace tiempo que Paco viene reclamando un compromiso personal de los patronos para extender la red, para diversificar y pluralizar. Diría que a nivel individual la misión del patrono debería ser “evangelizar” para llegar a más, a otros, distintos, pero con similares motivaciones.

- La promoción de empresas sociales, empresas para la inserción, ¿en qué sentido es algo genuino en Novaterra?
Hay muchos intentos en la historia de Novaterra de generar empresas sociales. Algunos han fracasado pero han sido un aprendizaje imprescindible. Hace poco escuché a un patrono resumir el camino recorrido por la organización de esta manera: de sentirse conmovido por la realidad de unos jóvenes y un barrio y querer aportar algo para cambiarla, parte la necesidad de dar formación que aumente la empleabilidad, de ahí a la intermediación con las empresas para sensibilizar, allanar y facilitar un empleo, y de ahí a la generación de empresas propias para proporcionar directamente ese empleo o al menos un entrenamiento para el mismo. Un camino lógico. Que igual podría haber sido otro igualmente lógico, pero ha sido el de Novaterra. Así que sí, me parece que es propio, característico, genuino.
Actualmente tenemos dos proyectos en pie de los que sentirnos orgullosos: Novaterra Social Logistics, que está cerca de cumplir los 20 años de existencia, y que emplea cada año a una veintena de personas con discapacidad en el sector de la logística. Y Novaterra Catering Sostenible, nuestra empresa social de Catering, que el año pasado realizó más de 600 eventos, cubiertos en el 45% por personas en itinerario de inserción sociolaboral.

- Contagiar al empresariado valenciano de valores de compromiso social, con el “Camino Viaje a la dignidad” de Novaterra, es una tarea de alto valor, ¿es esta la principal misión que le apasiona?
Desde luego es algo que me atrae y motiva. El potencial de Novaterra de balancear, de mediar, de dar la mano a dos sectores que parecen tópicamente tan distantes y que recelan en cierta manera el uno del otro, el social y el empresarial. Parece que hay mucha labor por hacer en la empresa en el terreno de su responsabilidad social, pero también en el otro lado hay que desnudar demonios. La mediación en muchos sectores va ganando adeptos y es una herramienta válida y útil para resolver conflictos de todo tipo. En cierta manera Novaterra hace una labor de este tipo. Los unos necesitan a los otros para mejorar la realidad y se trata de abrir mentes, de poner en contacto, mostrar en obras y hacerlo por muchas vías. Insistir, insistir, insistir con creatividad.

PASTORAL EN LA IGLESIA
- Construir experiencias empresariales que muestren que pueden tener la persona en el centro y no tener el centro en ganar más dinero como propósito principal, es lo que ha de perseguir la economía según el papa Francisco. ¡Es esto lo que está haciendo Novaterra en Valencia con sus empresas! ¿Conocerá el papa Francisco Novaterra?
Bueno, es una entidad muy pequeña para llegar tan lejos. Aunque quizá nos estemos acercando poco a poco a la posibilidad de llegar quién sabe si hasta esos oídos. En los últimos meses y gracias, como siempre, a la colaboración de personas generosas, concienciadas y motivadas, Novaterra se presenta a un proyecto europeo que nos pone en contacto y colaboración con países del entorno Mediterráneo con el objetivo de poner en marcha promotoras de empresas sociales. Veremos si sale y a donde nos lleva.

- Efectivamente, si no lo conoce lo tendría que conocer... Alguien me recuerda que en los orígenes de Novaterra no habría de faltar la mención al ISO (Instituto Social Obrero). ¿Es así?
En esta parte no me siento autorizada a hacer declaraciones. Es broma. Aunque yo no viví esos primeros pasos, sé muy bien que un buen número de personas que hoy forman un importante núcleo de la Fundación Novaterra, estuvieron comprometidos en la fundación Trabajo y Cultura ubicada en el ISO, entidad que reactivaron como herramienta de la Comisión Diocesana de Lucha contra el Paro.
Cierto tiempo después, ese núcleo de personas decidió poner en pie el mismo proyecto pero laico, independiente y con personalidad civil aconfesional.

- En Novaterra (y en la economía que quiere impulsar el papa Francisco) no solo es importante mantener y fortalecer el crecimiento de las empresas que ya se tienen, sino seguir siendo capaces de ayudar a poner en marcha y acompañar nuevas empresas sociales… ¿Difícil y complejo?
Desde luego es un reto. Todos podemos intuir la dificultad que entraña. Es muy difícil que un proyecto empresarial salga adelante y tenga éxito, entendiendo por éxito algo tan modesto como sostenerse y dar de comer a sus trabajadores. Es casi una conjunción astral de tantos factores como influyen en ello. Si esto es así en general para cualquier tipo de empresa, aquí le añadimos el factor “social” o de inserción y lo complicamos un poquito más. Aunque también puede llegar a tener su parte positiva y ser un elemento diferenciador en mercados muy explotados que para determinados sectores sea determinante para elegirnos. Quiero decir que, por ejemplo, a medida que aumenta la conciencia ecológica, la gente va estando dispuesta a pagar un precio más alto por un determinado producto porque le aporta mayor valor que el producto en sí mismo. Esto podría ocurrir también con el factor “social”. Lo que Novaterra va aprendiendo a hacer y pone a disposición del emprendimiento social es una red amplia, fuerte y consolidada que acompaña los inicios y pone un suelo firme para avanzar; para que empezar un proyecto empresarial no sea como caminar con nieve hasta la rodilla.

- ¿En Valencia (en la sociedad y en la Iglesia), sabemos valorar los emprendedores, creadores e innovadores que surgen entre nosotros?
En general, todos tenemos resistencia al cambio. O porque nos da miedo perder (el refrán de pájaro en mano) lo que sea que creemos tener asegurado o porque nos asusta el “dolor”, el esfuerzo que pueda provocar osuponer. En especial en la Iglesia hay muchísima dificultad para incorporar novedades. Miedo a la pérdida sobre todo a pesar de que se demuestra día a día que lo que más pérdida supone es no cambiar. Si miramos a la naturaleza, aquello que no evoluciona se extingue, lo que no incorpora novedades y deshecha lo inútil. Como en todo, se trata de equilibrio. Ser precavido ayuda a la supervivencia, pero en exceso…

- ¿Qué nos está pasando en la transmisión de valores en las instituciones, que contagiamos a tan pocas personas nuevas?
Para mí es una cuestión de lenguaje, de estar hablando un idioma que ya no se entiende, que no se utiliza. Es como si la Iglesia siguiera usando el latín cuando el pueblo habla castellano, francés, portugués… Los porqués quizá sigan siendo los mismos, pero parecen distintos por cómo se expresan. Si en lugar de preguntar qué te motiva para “ponerte al servicio” de, preguntas que te motiva para implicarte en esta tarea, porqué te pones a tiro, cuál es el porqué de tu disponibilidad…, igual se entiende más, tiene menos connotaciones negativas. Si a ello respondes que tu motivación es “pasión por Cristo”, pues… te conviertes en mofeta y ahuyentas a todo el mundo.
Si no conectas con los porqués, difícilmente podrás sentirte vinculado y deseoso de trabajar al lado de alguien a quién no entiendes. Y digo entender como punto de partida de la bifurcación que aleja caminos, si avanzamos más, llegamos incluso al desprecio y a la invalidación de la respuesta.

- ¿Cómo podríamos tener más fuerza?
Creo que la conexión emocional puede ser una clave. Esa es parte de la experiencia de Novaterra. Los testimonios personales de las personas caminantes de nuestros itinerarios mueven a la colaboración; el contacto directo de los voluntarios y voluntarias con los destinatarios incrementa su implicación, su vinculación con el proyecto. La conexión ideológica puede tener un menor recorrido, ser más voluntarista, y no hablo ya de conexión por la fe. Y de nuevo, el lenguaje puede ser un vehículo para conectar emocionalmente. De hecho, creo que es visible el fruto del gran trabajo de comunicación que realiza Carmen en Novaterra.

- Copio un e-mail tuyo a Pablo Iglesias: «Podemos empieza a sonar repetitivo y previsible en sus respuestas. Sin perder de vista el mensaje de base habría que volver a sorprender. Aunque no sé cómo. Los datos numéricos abruman y terminan resbalando. Quizá recurrir a personas con nombres y apellidos, historias concretas que encarnen el mensaje que se quiere transmitir, daría aún más fuerza a eso de «un país para su gente». Eso mismo: ¿somos reiterativos y contamos pocas historias?
¡Madre mía! Ni me acordaba. Pues no sé si es exactamente el mismo caso. Convencer desde los argumentos parece que ya no es suficiente. O cansa. Se puede tener razón a nivel teórico pero a nivel práctico lo que nos toca las tripas, ese cerebro de la emocionalidad, es lo que nos impulsa. El Deseo y aquello que creemos nos hará más felices.
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