Preguntas al Obispo Luis Argüello, Secretario de la Conferencia Episcopal - Revista Cresol

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LUIS ARGÜELLO
SECRETARIO DE LA CONFERENCIA        EPISCOPAL ESPAÑOLA

“Evangelizar es mostrar la belleza de un anuncio...”

ARTE Y EVANGELIZACIÓN
D. Luis: gracias por estar aquí, en las modestas páginas de esta publicación al servicio de la diócesis de Valencia, con el tema del mes “Arte y espiritualidad”.

- El amor es un arte, la felicidad es un arte… Evangelizar es un arte, ¿de qué tipo?
Es un arte porque supone un anuncio que pone en relación con el misterio, porque ha de servirse de palabra, imagen, presencia, relato, asombro, etc. y  porque reclama una singularidad personal y no un trabajo en serie.

- ¿Cuál es la relación de la evangelización con el arte?
La relación viene marcada por la belleza.  Evangelizar es mostrar la belleza de un anuncio sobre Dios, sobre el hombre, la realidad y la historia. El arte trata de captar los destellos de belleza que estos ámbitos nos revelan.

- En su opinión, ¿cuál es el papel del artista?
Ayudar a captar la belleza escondida, y a expresar y resaltar su desvelamiento.

- ¿Para qué existe el arte en la Iglesia?  
Porque la Iglesia acoge todo lo humano y más aun aquellas creaciones del hombre que expresan su genio singular y acercan al misterio. El arte ayuda a orar y celebrar, pero también llama a una forma de diálogo con la verdad y el bien, así como  grita ante la dignidad herida.

- ¿Cuándo tiene sentido vender algún patrimonio de la Iglesia para darlo a los pobres?
El patrimonio en manos de la Iglesia es muy variado y todo él está en función de la misión de la Iglesia. Los pobres tienen derecho a una vida digna y por tanto también a la belleza que el arte expresa. La venta de patrimonio artístico quizás hace pasar ese bien cultural a manos de instituciones o personas que restrinjan su acceso a todos. Significa reducirlo a producto cultural. La urgencia de la situación de los pobres o del mantenimiento del propio patrimonio podría harcerlo conveniente.

- ¿Cómo preservar algunos bienes patrimoniales artísticos (conventos y templos) de la amenaza economicista y laicista?
La comunidad cristiana encuentra ya grandes dificultades para mantener todo su patrimonio.  La amenaza economicista es revestida de “buenas intenciones” por parte de quien enajena un bien pensando en el buen uso que se de al dinero obtenido, y el laicismo busca una nueva etapa desamortizadora. Solo una decidida comunión de bienes entre las diversas instituciones puede encontrar una vía de solución. Las familias cristianas y el cultivo de la vocación laical precisan de espacios que algunos de los conventos y monasterios que se vacían podrían ofrecer.

CULTURA DEL ENCUENTRO
- ¿Qué significa para usted la frase “cultura del encuentro”?
Propiciar un estilo de vida y de relaciones que hagan posible lo que la persona precisa para expresar lo que es: don, relación y llamada al amor; pero también afirmación de sí, identidad, autonomía que reclaman salir para encontrar y acoger.

- Es una expresión que repite constantemente el papa Francisco, ¿utopía o realidad?
Es don y llamada de un ideal  que nos precede y nos supera.  Existen desencuentros programados y aceptados, pero también soportados y sufridos. El encuentro expresa quienes somos; también el desencuentro que afirma nuestra condición pecadora o en todo caso la tensión entre afirmarse uno a sí mismo y experimentar el deseo o la nostalgia de un abrazo.

- ¿Cómo podemos -sacerdotes y obispos- trabajar por una cultura del encuentro fecundo en la sociedad de la España de hoy?
Recordando el don y la llamada que nos constituyen, siendo ministros de reconciliación y comunión, denunciando las causas de los conflictos y barreras que dificultan el encuentro.

- Brevemente, coméntenos esta frase del papa Francisco: “La fe es un encuentro con Jesús, y debemos hacer lo que Él hacia: encontrar a otros”.
El papa nos recuerda el dinamismo en el que nos introduce la vida cristiana: “ven, sal, vende, niégate… id, ama, vete al encuentro con el otro. El otro es un sacramento de la  presencia de Jesús que nos llama al amor, al perdón o a la misión.

SOCIEDAD
- ¿Qué tienen necesidad de escuchar hoy de sus obispos los laicos cristianos, hombres y mujeres, capaces de comprometerse en la política?
Que está llamado a vivir la caridad política en los ambientes e instituciones propios de la vida social según la Doctrina social de la Iglesia. Esto supone ofrecer equipos formativos donde se realice el discernimiento  y acompañamiento de estos militantes cristianos. Me parece muy importante resaltar que la Doctrina social es un despliegue de la antropología trinitaria que la Iglesia propone como la adecuada a la mejor comprensión del ser humano, hombre y mujer, con sus dimensiones relacionales institucionales.

- La Iglesia tiene como misión la unidad de este mundo globalizado. ¿Cómo ser artesanos de unidad en los distintos territorios de la nación española?
Ofreciendo su propia manera, particular y universal,  de estar en el mundo y en la historia. Promoviendo encuentros y diálogos, desde la verdad, la justicia y el perdón. Diálogo supone uso de la razón, frente a emociones y sentimientos, en la búsqueda de la verdad, justicia pide mirar la realidad de hechos  y causas en un horizonte de bien común y el perdón ofrece confianza y da la posibilidad de comenzar de nuevo.

- Se ha dicho de usted que tiene una intensa sensibilidad social. ¿Nos comparte algunos de los pensadores en los que se inspira?
El autor del Padre nuestro. La filiación y fraternidad que Jesucristo nos desvela y que luego ilumina con el Mandamiento Nuevo junto con la invitación a participar en su Cuerpo, son permanente manantial de “sensibilidad”. La situación de los empobrecidos, la Doctrina social de la Iglesia y militantes cristianos como Guillermo Rovirosa que hace de la Trinidad fuente de luz y fortaleza para la acción apostólica  también me han ayudado.

- Usted se refería recientemente a los cristianos que son considerados “herejes culturales” por determinadas ideologías. ¿Qué quiso decir?
Vivimos en el predominio de una propuesta cultural, es decir de persona y de estilo de vida, marcada por un germen totalitario que llamamos “lo políticamente correcto”.  Romper esos moldes planteando otra visión del hombre, del matrimonio, de la verdad, etc., supone situarse fuera del campo de juego permitido. En algunos casos las acusaciones de esta “herejía” están llegando al campo de sanciones administrativas o penales.

- La enseñanza concertada en España, ¿cómo habría de cumplir sus fines?
Siendo académicamente muy buena. Fiel al ideario fundacional, con una propuesta educativa en la que la propuesta antropológica, sin la que no hay educación, sea clara; que cultive las virtudes que encarnan  valores; la propuesta  de la vida como vocación también ha de ser nítida. Para ello hace falta que además de ideario confesional haya personas confesantes en la comunidad educativa.                

- Uno de los asuntos que más nos ha de preocupar a los cristianos en estos momentos de la historia es el de la inmigración, ¿percibe mucho miedo?
Más que miedo inseguridad y competencia ante los recursos escasos del Estado de Bienestar. Quizás falto de verdadero espíritu fraterno. El amor vence al miedo.

IGLESIA DIOCESANA
- Respecto a la formación permanente de los sacerdotes, ¿qué nos recomienda?
Poner en marcha las propuestas de Pastores dabo vobis, impulsadas ahora por la nueva Ratio  de formación para los Seminarios. De fondo, cultivar el deseo vivo de dar forma al corazón con la caridad del Buen Pastor. Para ello hace falta equipos sacerdotales que oren, estudien, disciernan y programen y acompañen la acción apostólica.

- ¿Que significa que el sacerdote debe cuidar la relación con el propio obispo?
Expresar en la propia vida y ejercicio del ministerio que está vinculado sacramentalmente al Obispo. Cuidar la fraternidad sacramental del presbiterio diocesano. Sentir como responsabilidad solidaria la misión apostólica en toda la Diócesis. Buscar la relación personal con el Obispo para acompañar, revisar y alentar lo anterior.

- ¿Y viceversa?
Pues viceversa. El Obispo precisa el cuerpo del presbiterado. Ha de cuidar y estar cercano a cada presbítero como padre y amigo.

- ¿Se puede decir que existe un “carácter diocesano” en cada Iglesia local?
La Iglesia acontece y peregrina en cada territorio donde ha de acoger y anunciar el evangelio a cada  cultura particular. En ese sentido, cada Iglesia diocesana, unida y abierta a la catolicidad tiene un carácter propio en el que se hace presente la una, santa, católica y apostólica.

- Usted ha sido Rector de Seminario. Como Obispo, ¿qué consejos les imparte a los jóvenes seminaristas?
Estamos llamados a encarnar el giro apostólico que ha de dar toda la Iglesia para lo cual hemos de recrear la forma de vida apostólica viviendo una fuerte intimidad con Cristo, en la comunión del presbiterio. Creo que hemos de romper el individualismo y llevar una vida que transparente las virtudes de Cristo humilde, pobre y sacrificado. Les aconsejo acompañamiento  y compartir la vida con algunos laicos con los que hacer un equipo misionero.
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