Obituario Por Rafael Guinart - Revista Cresol

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OBITUARIO

Con profundo dolor humano y altísima esperanza cristiana, la pequeña familia de apellido y sangre, residente en España, del padre Juan Guinart nos unimos a la oración de fe, que anula  las distancias, nos unimos, digo, a la querida comunidad capuchina de Colombia y a la  muy grande familia vallenata, que lo acogió, y en la que tan a gusto vivió, entregado a ella con viva voluntad misionera, henchido de ágil espíritu evangelizador, adornando su rostro con abierta y sincera sonrisa  y  rezumando continuamente su presencia con la dulce ternura franciscana.

Todos los que este día asistimos espiritualmente a su entrada triunfante en el cielo, cada uno de nosotros aproximamos a la memoria de nuestro corazón los innumerables servicios y cariñosas atenciones con que nos distinguió a todos, grandes y chicos, pero con  singular  ternura y eficacia para con los más débiles y desamparados de la sociedad.

Y en esta tarde  nos hemos apostado todos a las puertas del cielo para contarle a Dios los mil detalles de amor, (como si Él no los conociera) que el padre Juan tuvo con cada uno de nosotros, pues fue el mismo Espíritu de Jesús de Nazaret, el que inspiró e impulsó toda su actividad misionera; la que desarrolló entre los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, como la que activó en la Sierra del Perijá, y en  la dirección y atención del Hogar del Niño, durante los últimos casi cuarenta años.  
Entre el fervor y la paz de nuestra oración podemos escuchar las palabras con que Jesús está recibiendo al padre Juan: En verdad te digo que cuantas veces diste de comer al hambriento, (y fueron muchísimas)  vestiste al desnudo y curaste al enfermo fue a mí a quien socorriste. Entra pues a disfrutar del ambiente de Amor Divino que se respira en esta Ciudad Celestial. Y como amabas tanto a la ciudad de Valledupar te concedo que durante un tiempo prudente puedas llamar  a esta ciudad celestial también Valledupar.

La familia de sangre y apellido permanecemos unidos en el dolor y la esperanza a la familia capuchina de Colombia y a la gran familia vallenata, y todos juntos, cual Pueblo de Dios que somos, damos gracias a Dios por el Don y la Vida tan fructífera del padre Juan.
Desde Valencia, España, con cariño y esperanza, tus hermanos Rafael, Vicente, Pepe, Paco, Mercedes y María José.
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