Müller: Un manifiesto para el enfrentamiento y la división Por José Luis Ferrando - Revista Cresol

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Müller: Un manifiesto para el       enfrentamiento y la confusión

Jose Luis Ferrando (Valencia)
El Cardenal Gerhard Müller publicó el 8 de febrero del presente año un Manifiesto de la Fe.  Quiero precisar, su “manifiesto” de la fe. Ambas con minúsculas. Nos tenemos que preguntar: ¿Quién es actualmente, Müller? ¿Por qué realiza esta acción? ¿Se lo ha ordenado alguien? No dudo que actúe en conciencia, pero esta misma le podría también dictar el mal que puede provocar con ese tipo de iniciativas.

El objetivo manifiesto, desde su punto de vista, de este documento es ofrecer claridad dentro de la Iglesia en una situación de “creciente confusión”. Un poco extraño. ¿Acaso se cree que es el único que puede ofrecer claridad en la Iglesia? Y, por supuesto, su claridad o más bien, su interpretación. Y lo de creciente confusión, unida a una falta de formación de los cristianos: ¿Qué hizo, usted, cuando estaba en una plataforma inmejorable para abordar esta cuestión? ¿A qué se dedicó, además de vigilar la “ortodoxia”?

Evidentemente es complicado juzgar sobre las intenciones de cualquier ser humano, pero es indudable que una acción de este calibre por parte de un ex-Prefecto de la Congregación de la Fe no es banal. Y, por supuesto, si tiramos de hemeroteca, no es una acción aislada, sino que forma parte de muchas acciones en las que esta Cardenal ha manifestado tener puntos de vista divergentes con el Papa Francisco. Por eso, lo primero cuestionable es su perspectiva. La confusión existente en la Iglesia, eje de su reflexión, parece más un deseo que una realidad. Es indudable que su bien conocido enfrentamiento con las posiciones del Papa Francisco es lo que le han llevado a presentar ese manifiesto, desde esa óptica tan tendenciosa.

El buen teólogo Jesús Martinez Gordo, se pregunta en un magnífico artículo. “¿Puede un sucesor de los apóstoles (obispo) expresar, incluso públicamente sus divergencias -dígase con el Papa o la Curia Romana? ¿Presta un buen servicio a la Iglesia si da a conocer su discrepancia?”… y añade más adelante: “no siempre es bueno callar las divergencias… con la excepción obviamente de aquellas circunstancias en las que está en juego la fe”.

Por supuesto, Müller, puede opinar lo que considere oportuno. Y nadie le niega la palabra, pero no en el ámbito de la fe. Cardenal Müller no puede olvidar lo que ha sido y lo que todavía es: un cardenal católico, que ha sido Prefecto de la Fe. No puede pesar más el posible imperativo de su conciencia que su responsabilidad pasada y actual. De lo primero ya responderá como todos en su momento, pero de estas acciones, ahora y después. En su caso la posible omisión, debería justificarse por su todavía capelo cardenalicio. Por eso no creo que ese manifiesto esté inspirado por el amor a la Iglesia.
Por supuesto que el Manifiesto de Fe publicado por el cardenal Gerhard Müller contiene muchas declaraciones de fe que todos podemos suscribir sin ningún problema. Por eso ha ocupado esa responsabilidad tan señalada en su momento, en relación con la Fe.  Pero de lo que se le acusa en su manifiesto es de medias verdades, y eso no es la verdad, así lo afirma el Cardenal Kasper en la web de la Conferencia Episcopal Alemana: “¡Verdad a medias no es la verdad católica!. Incluso añade Kasper: “¿Hay un reciclaje de Lutero detrás del manifiesto? ¿Uno que correctamente defiende reformas en la Iglesia, pero quiere aprobarlas y derrotar al Papa? No quiero creer eso", lamenta Kasper, que desmiente con contundencia la visión sesgada de Müller sobre los divorciados vueltos a casar, el celibato o los viri probati”, entre otras cosas.

De su sesgada visión teológica se afirma que “Solo un ejemplo: es indudablemente cierto que la confesión del Dios Trino significa una diferencia fundamental en la creencia en Dios y en la imagen del hombre en otras religiones. Pero, ¿no hay similitudes, especialmente con los judíos y los musulmanes, en la creencia en el único Dios? ¿Y no son estas similitudes hoy fundamentales para la paz en el mundo y en la sociedad? Por eso el Papa Francisco no rehuye encontrarse con judíos, musulmanes o personas de otras confesiones -por supuesto que Müller no estará de acuerdo con esto, porque crea confusión-, pero Francisco lo motiva de manera muy clara. Desde nuestra irrenunciable identidad, tenemos que buscar con todos los hombres de buena voluntad, puntos de convergencia, para llevar adelante las causas de los hombres sufrientes, que son las causas de Dios.
De nuevo cedo la palabra al Cardenal Kasper: “Me quedé totalmente horrorizado cuando leí sobre el `fraude del Anticristo´ hacia el final del manifiesto. Esto es casi literalmente una reminiscencia del argumento de Martín Lutero. Lutero también criticó con razón mucho en la iglesia. Pero la acusación del Anticristo fue, como nuestros socios de diálogo luteranos dicen hoy, incluso en ese caso, inapropiada. ¿Hay un redivivus de Lutero detrás del manifiesto? ¿Alguien que defiende con razón las reformas en la Iglesia, pero que quiere transmitirlas y derrotar al Papa? No quiero creer eso. Porque eso solo podría llevar a confusión y división. Eso molestaría a la iglesia católica”. Palabras excesivamente gruesas de alguien que debería estar y sentirse en comunión con el Papa. Y si tiene desacuerdos que los canalice por otro lado o los recicle en mesas camillas… Lo del “Anticristo” es muy fuerte.

Me llama particularmente la atención que la mayor parte de los textos bíblicos que utiliza se corresponden con pasajes que evocan la amenaza y la culpa de no seguir los mandamientos de Cristo y de su ministerio (2 Tes 2:10; Mt 7:13; 2 Tim 4:3-4). Sin duda nos encontramos ante una elección de textos en clave amenazadora y temerosa. Esto pone de relieve el temor que inspira varias ideas en su manifiesto. La clave de la vida cristiana parece ser el temor en su sentido más negativo.

Y, de nuevo la célebre "dictadura del relativismo. ¿Qué es el relativismo, Müller? El relativismo no se opone, en clave cristiana a la existencia de la verdad, y menos cuando la identificamos con Cristo. El relativismo es pluralidad en la vivencia y comprensión de la vida cristiana. Usted apela a una homogeneidad absoluta y sin resquicios. ¿Supongo que no aspirará a que todos vivamos el seguimiento de Cristo como usted lo entiende? El legado de Cristo no fue un conjunto de leyes (por novedosas que sean), sino su vida misma. Una vida que encarna un modo de relación con los otros sin exclusividad, una entrega entera y gratuita. Una forma de vida que para los cristianos es mandamiento (Jn 15, 12-17). y un encuentro personal e intransferible de cada uno, en la Iglesia, con Jesús.

El manifiesto de Müller no es un manifiesto de fe, sino un manifiesto de convicción teológica privada que no puede ser bajo ningún punto de vista universalmente vinculante.
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