La Biblioteca solidaria misionera, por A. Benlloch y F. Tebar - Revista Cresol

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La Biblioteca Solidaria Misionera

 
Una Fundación Valenciana Patrocinada por la Santa Sede

Antonio Benlloch Poveda y Francisco Tebar Belmonte
 
  El 14 de diciembre del año 2017 con carta del Pontificio Consejo de la Cultura, firmada por el Cardenal Gianfranco Ravasi, se concedía el Patrocinio de la Santa sede a la  Fundación valenciana Padre Juan Schenk en su actividad Biblioteca Solidaria Misionera, a tenor de su reglamento por “considerarla meritoria por su fines culturales, pedagógicos, científicos y pastorales” permiténdole usar el logotipo de la Santa Sede en su documentación y actividad.
 
  Hemos pedido al Coordinador y Director que nos den conocimiento de sus objetivos y actividades
 
- Algunos de nuestros lectores conocen su existencia porque ya han colaborado con la donación de toda o parte de sus bibliotecas ¿Podrían ampliar un poco esa información?
  La Biblioteca Solidaria Misionera es una actividad de la Fundación Padre Juan Schenk, sacerdote valenciano de Aldaya, fundador del instituto Secular Lumen Chisti y de la editorial Edicep, ampliamente conocido.
  Un grupo de seglares que seguían sus charlas y compartían sus ideales, junto con un sacerdote, viendo la enorme brecha cultural y educativa de amplias zonas de Hispanoamérica, entendieron que el envío de libros, que aquí nos sobran, incluso que no usamos y muchos van al contenedor, podrían canalizarse hacia colegios, parroquias, facultades, fundaciones y seminarios, como una gran obra de apostolado y caridad de la inteligencia. Los estatutos de la Fundación fueron aprobados por el Arzobispo D. Agustín García-Gasco y reconocida posteriormente por el Ministerio de Justicia
  Ya desde el principio ha sido fiel a su lema Cultura contra la pobreza, haciendo su primer envío en 2001 a Guinea Ecuatorial y desde entonces ha enviado más de 150.000 libros a casi veinte naciones de Hispanoamérica y África.
 
- Antes que nos concreten algunos detalles ¿Quién hace posible esta labor?
  La Fundación, sin ánimo de lucro, está gestionada exclusivamente por voluntarios, la mayoría jubilados en los horarios de apertura de lunes, miércoles y viernes de 10.30h a 13.30h (menos los festivos). Ahora necesitamos  ayuda para clasificar los libros de temática religiosa, pastoral, litúrgica, etc.
   Este voluntariado permite que  nuestra Biblioteca Solidaria Misionera, en gastos de funcionamiento, no llegue al  cinco por ciento. No hay nadie en nómina. Dedicamos los donativos y ayudas a pagar los  gastos de envío.
 
- ¿A dónde van los libros y quien los puede pedir?
  Nosotros tenemos preferentes a las escuelas y seminarios de nueva creación (sin bibliotecas suficientes) y a Facultades o Universidades católicas, sin desatender las peticiones de ONGs u organismos que están dedicados a la promoción de lo que el Papa Francisco ha llamado “periferias”. Hemos ayudado a que se formen o potencien bibliotecas en Honduras, Venezuela, Colombia, Perú, Cuba, Santo Domingo, Guinea, etc. Estamos posibilitando que centenares de alumnos puedan disponer de libros y material escolar que su economía no se los permitiría, al igual que crear incluso Bibliotecas municipales de grandes núcleos de población que carecían de ellas como en Bolivia.
 
 - Entonces ¿Cuáles son sus medios de financiación?
   Aparte de los donativos puntuales de particulares, instituciones o empresas no tenemos subvención ninguna. Otro medio de financiación son los  rastrillos en parroquias, colegios ó  facultades que nos permiten realizarlos. De esta manera podemos financiar íntegramente el transporte de los libros por vía marítima hasta el puerto más próximo al destinatario.
 
 - ¿Cuál es la situación actual?
  Para nuestra sorpresa y alegría la Santa Sede nos ha concedió el Patrocinio a la Biblioteca Solidaria Misionera por “considerar meritoria por fines culturales, artísticos, científicos y pastorales” como dice en su primer artículo de las normas para su concesión, y en concreto “teniendo en consideración el valor didáctico y humanitario de la iniciativa” (de la Carta de Concesión) que supone “la obra voluntaria de recogida y de distribución de libros y material escolar destinado a las escuelas de los países más pobres” (Íbidem). Así lo “apreció” el Cardenal Gianfranco Ravasi Presidente del Pontificio Consejo para la Cultura en fecha del 14 de diciembre de 2017, en respuesta a la carta la petición, con documentación aportada, presentada la víspera de la Inmaculada. La rápida respuesta, tres días hábiles, después de la petición, nos ha llenado de alegría y nos ha estimulado a seguir trabajando contando con aval tan significativo.
  A partir de ese reconocimiento vaticano las peticiones de libros nos han llovido, teniendo dieciséis instituciones hispanoamericanas, más una de Camerún y otra de Guinea, en lista de espera. Financiar tantos envíos está fuera de nuestras posibilidades.
 
- ¿Cuántos libros han sido enviados, cuantos todavía están en los almacenes?
  Hemos enviado alrededor de 150.000 libros a más de quince naciones de África y América. En nuestros almacenes de Valencia y Alaquas tendremos unos 230.000 libros de las cuales más de cien mil ya están informatizados por título y ubicación.
 
- Entonces ¿tienen o recogen todo tipo de libros?
  Además de material escolar (libretas, papel en blanco, lápices, bolígrafos, carpetas, gafas…), recogemos libros de primaria, secundaria y bachiller. Libros de aprendizaje de idiomas,  latín, griego; literatura en general, cuentos y literatura infantil y juvenil, enciclopedias, biografías, arte, pedagogía, historia, filosofía en sus ramas, y de teología, pastoral y espiritualidad que es lo que más necesitamos para los seminarios en este momento.
  Recibimos toda clase de libros que nos ofrece y lo que no es útil o está muy deteriorado se vende para reciclaje obteniendo pequeños ingresos.
 
- ¿Qué pediría la Biblioteca Solidaria Misionera a los sacerdotes, religiosos o agentes de pastoral?
  Dos cosas: En primer lugar, que se convenzan que sus libros pueden ser útiles, sean los que no van a usar o, los que pudiendo usar más tarde, pueden consultarlo en las bibliotecas que tienen a su alcance. Todos los libros son válidos. Libros que no se volverán a editar, o aquellos que nacieron a raíz del Vaticano II, importantísimos para entender nuestra Iglesia actual, al igual que autores clásicos o modernos que nosotros poseemos en nuestras bibliotecas y allá no tienen posibilidad de acceder a ellos. En segundo lugar una ayuda personal para clasificar los libros: de estudio por materias, los de pastoral, espiritualidad, oración… si ellos (sacerdotes, religiosas, agentes pastorales) nos dan algunas horas de su tiempo en nuestros centros de recogida y clasificación. Y, finalmente, solicitamos nos financien algún envío y nos faciliten llevar  a cabo algún rastrillo de libros formativos en sus respectivos centros o parroquias.
 
- ¿Cuántos seminarios han pedido su ayuda?
  Además de los que ya hemos enviado libros como en Angola, o los que están ya preparados para su envío a Camerún, en la fecha tenemos de Perú (15), Ecuador (2), Chile, Guatemala, Río de Janeiro. Consideremos que muchos de ellos comienzan su andadura, necesitan bibliotecas básicas, que entre las que nos entregan de sacerdotes e instituciones eclesiales podremos hacer una hermosa y útil acción. No podemos tirar lo que otros necesitan e, incluso, podemos prescindir de algunos de los que tenemos ya que podemos tener accesibilidad a ellos cerca de nosotros.
 
- Concluyendo: ¿Qué desean de nuestros sacerdotes, religiosos o religiosas y agentes de pastoral…?
  Que nos den los libros que no usan o puedan prescindir de ellos. Y que den a la Biblioteca algunas horas de su tiempo para organizarla y facilitar los envíos por medio de los voluntarios.
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