Entrevista a D. Antonio Cañizares - Revista Cresol

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Entrevista a D. Antonio Cañizares

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“Sentirnos todos corresponsables en esta misión, viviendo y compartiendo”
ENTREVISTA AL SEÑOR CARDENAL-ARZOBISPO
 
ANTONIO CAÑIZARES LLOVERA
 

- Sr. Arzobispo, gracias por aceptar nuestra invitación a estar aquí de nuevo... Nos disponemos a celebrar el Día de la Iglesia Diocesana 2018. Brevemente, ¿qué subrayados va a hacer este año?
Los que vengo haciendo desde que he llegado a Valencia: Somos Iglesia, familia, llamada a evangelizar y a sentirnos todos corresponsables en esta misión, viviendo y compartiendo lo que es esta familia: evangelizar es su identidad más propia y honda.
 
- ¿Cuáles son los tres retos más importantes que tenemos como diócesis?
Que la gente crea, que haya cristianos gozosos de serlo y consecuentes en la vida ordinaria y pública con esa fe, y para ello evangelizar de nuevo a los pobres, a los jóvenes, a los alejados, hacer cristianos, vivir la caridad. Fortalecer y renovar el catolicismo social, como en el final del siglo XIX y en el comienzo del XX hicieron, entre otros, el beato Cardenal Sancha. Tomarse en serio una renovación pastoral de la iniciación cristiana, la acción educativa de las nuevas generaciones, la acción y cooperación misionera, que languidece entre nosotros: una Iglesia que no arraiga en la misión, envejece y languidece. Fortalecer la vida contemplativa en la diócesis para una nueva evangelización y una Iglesia misionera, en salida.
 
- “Somos una gran familia”. ¿Cómo se ha de notar en nuestra diócesis con los sacerdotes ancianos de la residencia de Quart de Poblet?
Que todos, todos sin excepción, nos cuidemos cada día más de atender a los sacerdotes mayores, que merecen todo nuestro cariño, cuidado y apoyo, con medios eficaces, los que sean necesarios, sin escatimar nada. Estamos en vías de que esto sea una realidad aún más visible y palpable.
  
- Como padre y pastor, y con el respeto y afecto que sentimos por Ud., le preguntamos: ¿qué siente Ud. por su presbiterio diocesano?
Agradecimiento, admiración, profundo afecto y solidaridad total con sus inquietudes y esperanzas, sufrimientos y necesidades, confianza en todos, sin excepción.
  
- ¿De verdad le importa aquello que piensan sus sacerdotes respecto a la crisis de la Iglesia Católica en Valencia?
Me importa cuanto sucede en la Iglesia. No creo que podamos hablar de crisis de la Iglesia Católica en Valencia, y con eso no estoy dando la espalda a la realidad, sino que miro nuestro momento con mirada de fe y abierto a la esperanza.
 
- Sin embargo, dice en su carta que en nuestra diócesis hay cansancios, desánimos, críticas… hacia el ministerio episcopal, y a veces muy marcadas, ¿hay solución para todo esto?
¿No es algo que se da en nuestros ambientes ese cansancio? Cuando el papa Francisco habló a los sacerdotes de Roma del cansancio, por algo lo dijo, y yo me hago eco de sus palabras dirigiéndome al presbiterio valenciano. Pero el cansancio al que aludes, del que hablo en mi carta, no es una situación de crisis, es una llamada a renacer de nuevo con esperanza firme y ponerse a trabajar decididamente en la evangelización que nos apremia, y esto llena de ilusión, de ganas, de vida y alegría, y de cansancio sano.
 
- “Es muy triste cuando en un presbiterio encontramos que esta unidad no existe, que es aparente. Y allí dominan los chismes, los chismes destruyen la diócesis, destruyen la unidad de los sacerdotes, entre ellos y con el obispo” (Papa Francisco). ¿Qué podemos hacer para mejorar la comunicación?
- Convertirnos y vivir, en la fe, la fraternidad sacramental que somos. Desterrar desconfianzas, buscar el entendimiento, superar clericalismos dañinos que tanto nos hieren.
 
- ¿Cómo se podría potenciar el encuentro entre los sacerdotes jóvenes y adultos?
Fomentando la confianza de unos y otros, el conocimiento mutuo, el trabajo en común; y para esto hay un cauce muy válido que son los arciprestazgos: que sean lo que deben ser los arciprestazgos. De todos modos hay que añadir que tal entendimiento inherente al sacerdocio que somos, depende de las edades: a veces el entendimiento es quizá mayor entre adultos de edades más avanzadas y jóvenes, que entre adultos de edades intermedias y jóvenes, ¿a qué se debe?
  
- En algunos temas (p. e., Universidad Católica) parece que Ud. no tiene miedo a afrontar las cosas difíciles, ¿aunque conlleven dificultades?
En ningún caso me da miedo tomar decisiones, y creo que ahí queda como testigo mi comportamiento. Lo que es necesario que se comprenda y se acepte este comportamiento que he reflejado en tantos escritos pastorales y en acciones: por ejemplo evangelizar –léase el proyecto de pastoral diocesano–, asumir la ayuda a los Vicariatos del Amazonas en Perú, la acción eclesial con los pobres, cultivar la identidad y espiritualidad sacerdotal, el combatir la ideología de género tan perniciosa con incomprensión incluso de los míos, entre estos algunos sacerdotes, etc. No me da miedo afrontar situaciones difíciles si es que hay que afrontarlas: vivo en la confianza plena en Dios y confío en los sacerdotes, personas consagradas y laicos: yo sólo no puedo, pero pido humildemente que me secunden y confíen en mí.
  
- ¿Cómo cultivar el espíritu de diocesaneidad, de sinodalidad con el obispo, sin caer en los vicios del clericalismo?
Cultivando el sentido eclesial, asumir de nuevo y con renovado sentido de fe y en verdad el Concilio Vaticano II, cultivando la eclesialidad que nos pide por encima de todo el Concilio, esa eclesialidad a la que nos orienta y convoca –es el concilio de la Iglesia a la que pertenece el ministerio del Obispo–, dejándose guiar por el magisterio de los Papas. Por lo demás, en tu pregunta, perdona que lo diga, veo un cierto atisbo de desconfianza en el Obispo, en lo que es propia y teológicamente su ministerio. ¿Qué tienen que ver los vicios del clericalismo con la diocesaneidad o la sinodalidad que reclaman la relación y la comunión con el Obispo? Si hay quien caiga en estos vicios, que no se me achaque nada en ellos.
  
- ¿Cómo superar las actitudes trepadoras, de carrera eclesiástica, de enchufismo inoperante, en nuestra diócesis de Valencia?
 ¿Hay quien tiene esas actitudes? No las conozco. Ni pienso así de ningún miembro, de ningún hermano sacerdote, de nuestro presbiterio, en absoluto. Si tú sabes de alguno, tienes la obligación de corregirlo fraternalmente como pide el Evangelio. En todo caso veo con ojos limpios al conjunto del presbiterio, sin excepción. Y, repito, no encuentro eso. De nuevo tengo que decirte que utilizas expresiones que así no se construye la fraternidad sacerdotal. Hablas de "trepa", "carrera", "enchufismo". Es muy grave lo que dices, pienso que sin causa, gracias a Dios.
 
- ¿Escuchando lo que dice el Espíritu al interior de cada uno, por ejemplo, antes de hacer un nombramiento?
Creo que relacionas esta pregunta con la anterior. Y te puedo asegurar –ya lo dije en mi carta–que me puedo equivocar, seguro, en algunos nombramientos, pero que en ninguno de ellos, en ninguno, me ha movido otra cosa si no es el bien de la Iglesia y lo mejor para la persona nombrada, y se trata siempre de actuar con justicia; pensar otra cosa lo considero un insulto.
 
- Sugiere el papa Francisco: “con el compromiso de la transparencia cristiana, como la vive Pablo: el coraje de hablar, de decir todo. Y también el coraje de la paciencia, de soportar”. ¿Es así?
- Por supuesto, y también como dice Pablo a Timoteo hay que enseñar la sana doctrina a tiempo y a destiempo. La paciencia es inseparable de la confianza y de la misericordia y es actitud básica en el evangelizador.
  
- Comunicar bien nos ayuda a conocernos mejor entre nosotros, a estar más unidos. Esa es la finalidad de esta modesta publicación que inaugura con este número el año 20 desde sus inicios. ¿Cómo nos lee Ud.?
Dispuesto siempre a aprender y escuchar.
 
- Aparte de CRESOL, ¿qué otras publicaciones recibe regularmente?
Leo mucho, tal vez menos de lo que desearía y necesito. Leo libros que me ayuden en mi ministerio, en mi comunión eclesial y en mi vida personal. Recibo otras publicaciones en las que también busco encontrar alimento y aprender. No veo ni sigo páginas de digitales que lo único que hacen es intoxicar y dañar.
 
- En su carta pastoral a los sacerdotes, Ud. expresa que en nuestras reflexiones parecemos más “una Iglesia presbiteral que una Iglesia residida por el Obispo”. ¿Nos lo puede aclarar?
Hay que ver en qué contexto lo digo y cómo lo digo. Me refiero al resumen que me pasaron de los grupos del Proceso de reencuentro. Y con dolor tengo que decir que ahí no se refleja bien a la generalidad del presbiterio diocesano de Valencia, que, creo y afirmo, no tiene mentalidad de Iglesia presbiteral, de la que sí se generan clericalismos a los que antes aludías. Considero a nuestro presbiterio, en general, un presbiterio muy del Obispo, sea quien sea éste, y en comunión con él; en ese presbiterio me he criado y aprendido a ser sacerdote y he tenido maestros colosales en este sentido del ministerio jerárquico de la Iglesia.
 
- “Durante mucho tiempo, no pocos cristianos, laicos, religiosos o presbíteros se han sentido obligados a levantar su voz criticando a la Iglesia. La mayoría lo hacía con la mejor voluntad de servirla. Pero se han visto tachados de falta de amor a su madre, de pretender crear una iglesia paralela, de buscar su propio protagonismo...” (González Faus). ¿Han sido “injustos” algunos dirigentes diocesanos al pensar de esta manera?
Una vez más, te digo: ¿a quiénes acusas?; porque das como ciertas esas acusaciones referidas por ti a "dirigentes" diocesanos. No seas así, por favor; así no se construye la Iglesia, con acusaciones sin probar. Además, las palabras de Gonzalez Faus son una visión particular de él que creo que no está refiriéndose a Valencia; si fuera así que se atreva a poner nombres.
 
- ¿Por qué hay que desarrollar aquella libertad de opinión pública que Pío XII, en 1950, declaró como absolutamente necesaria en la iglesia de Dios?
Porque la Iglesia es un lugar de libertad; pero, en todo caso, barrunto que Pío XII no lo dijo en el sentido que tú le das.
  
- ¿Lo que necesita la Iglesia de hoy no son aduladores sino gente capaz de jugarse su carrera por amor a ella (cf. J. Ratzinger: "Libertad de espíritu y obediencia" en El nuevo pueblo de Dios)?
Totalmente de acuerdo, y añadiría que la Iglesia necesita de personas que la amen y no la critiquen sin fundamento.
 
- Comentaba un teólogo experto: “Necesitamos aires de innovación y reconocimiento. Es hora de pasar de la subalternidad a la igualdad; de la sumisión al empoderamiento; del régimen de dependencia a la autonomía; de ser objetos a sujetos…”. ¿La Iglesia infravalora un capital de alto rendimiento?
Como no te expliques mejor, no te entiendo. Necesitamos fidelidad y amor, y una renovación como la pedía y reclama el Vaticano II, y en este sentido habría que releer el libro de Congar Verdaderas y falsas reformas de la Iglesia; o lo que tantas veces nos ha dicho Joseph Ratzinger sobre renovación. La iglesia crece desde dentro, de lo que la constituye, y así se renovará y permanecerá siempre con juventud y belleza, atractiva a todos.
  
- Unidad en la diversidad y en la comunión eclesial. ¿Con un nuevo modelo de santidad para nuestra época?
El modelo de santidad siempre es el mismo, aunque se viva en distintas épocas y situaciones. Como nos acaba de enseñar el papa Francisco en Gaudete et exultate–¡qué gran texto! Que deberíamos asimilar todos más y mejor, yo el primero. El modelo es siempre el de una vida conforme a las bienaventuranzas, que es el camino de todos los cristianos, llamados todos a la santidad, como enseña el Vaticano II; por cierto que es la parte menos comentada de la Lumen Gentiumla dedicada a la santidad de la Iglesia, y, sin duda, de las más importantes y con mayor futuro si la acogemos y ponemos en práctica.
  
- Somos presbíteros, corresponsables, pero ¿por qué demasiadas veces los obispos nos utilizan como funcionarios para tapar agujeros?
Estás equivocado; desde que soy Obispo nunca he utilizado a los sacerdotes como funcionarios. ¡Dios me libre! de utilizar a nadie y menos a los sacerdotes. Haces afirmaciones que no son justas.
 
 - “Muchos quisieran que el pobre siempre dijera que es voluntad de Dios vivir pobre. No es voluntad de Dios que unos tengan todo y otros no tengan nada” (San Oscar Romero). ¿Qué conversión les pide este santo a los obispos?
 La de las bienaventuranzas, la de anunciar el Evangelio de los pobres y defender a los pobres con libertad y sin ningún miedo.
 
- ¿De qué forma Monseñor Romero es luz para los obispos en este momento histórico?
Creo que te acabo de responder. En todo caso, te añado, siendo evangélicos y hombres de fe y oración como era san Oscar Romero.
  
- “Hablar claro”, nos dice Francisco. Vamos a ello con algunos ejemplos: El reparto de CRESOL se ha prohibido en Avellanas 12 (Vicaría de evangelización). ¿Por qué? ¿Hay razones de peso, inteligentes, evangelizadoras?
 No digas eso, no puedes decirlo en el sentido que lo dices: CRESOL no se reparte en las dependencias de la calle Avellanas sencillamente porque no se hace discriminación ni se concede a ninguna otra revista no diocesana ese "privilegio". No saques las cosas de quicio ni difundas interpretaciones que no corresponden a la realidad. Ni acuses en el fondo de falta de sensibilidad evangelizadora o poca inteligencia al tomar esta decisión, que es una decisión en justicia. Es cuestión de no hacer distinciones ni privilegios. Por favor, no utilices al Papa Francisco que se refiere a otra cosa.
  
- Al misionero Alexandre Alapont, después de 40 años en Zimbabue, se le omite publicar un artículo que mandó a la redacción del semanario Paraula… ¿Le parecen “graves” hechos como este que conocemos de primera mano?
No conozco el caso, pero averiguaré lo que me dices.
  
- ¿Para cuándo una información económica diocesana detallada como en otras diócesis (por ejemplo, la de Sevilla, etc.)?
La información económica es transparente: esa es la convicción que existe en los responsables de la economía diocesana: la transparencia, y puedo y debo decir en justicia que los responsables de la economía son exquisitos en esto. A eso estamos obligados todos. Y eso es lo que pido: que se actúe con toda meticulosidad y transparencia, pero todos. Puedes ver esas "cuentas" cuando lo desees. Están dispuestas para cualquier investigación e inspección. Pasamos todos los controles y los superamos. La publicación que se hace es la que se nos exige, sin ocultar nada. En todo caso si tú lo que pides es que se publique toda la documentación eso sería muy amplio e imposible. En todo caso, lo que sí que pido y exijo que nadie, ni parroquias, ni instituciones eclesiales, ni asociaciones, nadie, no sea transparente.
 
- ¿Cómo es posible que en nuestra diócesis haya sacerdotes que ingresan mensualmente más de 3.000 euros por el trabajo docente, y otros solamente 842 euros (sin intenciones y restando 300 euros para el pago de un vehículo destinado al servicio pastoral)?
Averiguaré lo que me dices y acusas. Buscamos que sea justo el proceder de todos y con todos. No sé a qué te refieres. Sí te puedo asegurar que todo sacerdote recibe lo que debe recibir, lo suficiente para vivir con dignidad.
 
- “La pasión por el poder y la pasión por el dinero nos deshumanizan y nos tratan sin piedad”, dice el teólogo J. M. Castillo. ¿Comparte esta afirmación?
Por supuesto, es de Perogrullo lo que dices, el "abc" del Evangelio: eso tiene que ver con la "codicia", que es tan desdeñable de la que vienen tantos males y que es totalmente contrario a lo que Jesús nos dice constantemente con sus palabras y su actuar: "He venido a servir, … quien quiera ser el primero que sea el servidor de todos". Jesús, "siendo de condición divina, se despojó ... ",
"bienaventurados los sufridos, los sencillos de corazón". Ahí está la Cruz, miremos a la Cruz. En ella tenemos todo, no la encubramos u olvidemos.
 
- ¿Cuándo se va a empezar a declarar en nuestra diócesis el dinero de las intenciones de misas?
En eso estamos. El equipo económico de la diócesis así lo ha pedido a todos los sacerdotes en las reuniones por Vicarías. Y en el nuevo modelo para entregar las cuentas de la parroquia a la diócesis, consta expresamente este dato. Son muchos sacerdotes que ya lo declaran.
 
- El arzobispo de Granada pide perdón a la Facultad de Teología de Granada, y acude por primera vez en diez años al acto de comienzo de curso. ¿Este curso va a acudir Ud. como obispo al Fòrum Cristianime i món d´avui?.
No conozco lo que me dices del arzobispo de Granada y la Facultad de Teología; me congratulo porque a la Facultad y al Arzobispo los aprecio. No puedo saber si voy a asistir o no, porque no se me ha invitado, ni sé cómo tendré la agenda si se me invita como corresponde al Obispo de la diócesis; en cualquier caso, ¿por qué no se construye sobre cimientos eclesiales?
  
- ¿De qué forma está abierta la pastoral diocesana y el ministerio episcopal en Valencia a la colaboración explícita de los sacerdotes que se han secularizado?
Estamos haciéndolo lo mejor que podemos; no me consta que se haya negado o prohibido la colaboración posible a ninguno de nuestros hermanos secularizados. Nos hacen falta ellos y todos para evangelizar de verdad; en la Iglesia no sobra ninguno.
  
- La diocesaneidad es una experiencia de pertenencia. ¿Cómo se pueden afrontar los muros diocesanos que nos dividen?
Por la vuelta al Evangelio. Ese es el camino.
 
- La cultura del encuentro requiere que estemos dispuestos no sólo a dar, sino también a recibir de los otros. ¿Cómo nos podemos poner cada uno al servicio de una auténtica cultura del encuentro?
Convirtiéndonos a Jesucristo y su Evangelio, siendo y sintiéndonos de verdad Iglesia, que es espacio de diálogo como lo dijo e insistió el Papa san Pablo VI en su primera encíclica Ecclesiam suam. Allí nos hablaba como nadie lo ha hecho del diálogo, es el camino del encuentro, el que el Papa siguió y enseñó.
 
- Existe un estilo de comunicación que tiene como objetivo preponderante inducir al dominio o a la manipulación de las personas. ¿Cómo superar este tipo de agresiones violentas en los medios de comunicación de la Iglesia y en los de la sociedad?
Buscando la verdad, sirviendo a la verdad y siendo libres ante posibles manipulaciones o agresiones. Creo que mi posición es diáfana en este sentido y me ha costado más de un disgusto.

- No se ofrece un testimonio cristiano bombardeando mensajes religiosos, sino con la voluntad de donarse a los demás «a través de la disponibilidad para responder pacientemente y con respeto a sus preguntas y sus dudas en el camino de búsqueda de la verdad y del sentido de la existencia humana» (Benedicto XVI, Mensaje para la XLVII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 2013). Coméntenos brevemente.
Quien tiene que aclararse eres tú trayendo a colación este texto de Benedicto XVI, con el que estoy enteramente de acuerdo. Pero tu, ¿qué quieres decir con este texto?, ¿a quién te refieres?¿Quién bombardea mensajes religiosos? ¿Qué tipos de mensajes o qué mensajes son a los que te refieres? Aclárate y no siembres confusión; al periodista se le pide claridad y honestidad. De todas las maneras, por lo que a mí se refiere, siempre he dicho a periodistas que "no hay preguntas impertinentes sino respuestas torpes", y siempre respondo, y además trato de hacerlo con la verdad que no está encadenada. Creo que también es un comentario al texto.
 
- Estamos llamados a dar testimonio de una diócesis que sea la casa de todos. ¿De qué forma nos sugiere contribuir a dar forma a la vocación misionera de toda la Iglesia diocesana?
Respondiendo a las llamadas que nos llegan desde las misiones, desde los países de misión. Por cierto, aún estoy esperando respuestas de sacerdotes a las llamadas que Dios nos está haciendo a ayudar a los Vicariatos Amazónicos de Perú, Requena y San José del Amazonas: la respuesta diocesana no se puede separar de la respuesta de los sacerdotes y otras ayudas que no sean las económicas, sino las de la ayuda evangelizadora, y de formación cristiana que nos pide la Iglesia para aquellos lugares, que yo también pido insistentemente, a tiempo y a destiempo.
  
- Gracias, Sr. Cardenal-Arzobispo. Dios escribe recto con renglones torcidos. Que nuestra luminosidad en este humilde candil provenga de acercarnos todos, con amor y con ternura. Esta es su revista de la Unión Apostólica de Valencia. Muchas gracias.
Querido Jesús, has sometido a tu Obispo a una especie de "tercer grado". He respondido con mucho gusto, confianza, paciencia y libertad, sin ninguna reticencia. Gracias, muchas gracias, y perdona; hasta la próxima, a tu disposición, o como decimos en los pueblos: "A mandar".
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