Enrique L. Belenguer, de la Fundación ÉTNOR - Revista Cresol

Vaya al Contenido

Menu Principal:

Sumari > ENTREVISTA: EL TREBALL
 “Derecho al trabajo en un ambiente de respeto y justicia”

 
  D. Enrique L. Belenguer, es Presidente de la Fundación ÉTNOR, Ética de los Negocios y de las Organizaciones.  Con esta figura, quisiéramos celebrar en nuestra revista, la Fiesta del Trabajo. Nos interesa conocer sus reflexiones sobre las preocupaciones de un trabajador, un desempleado, un empresario, un sindicalista, etc.

- ¿Dónde está para Ud. el valor y la dignidad del trabajo?
  Las personas, todas las personas, necesitamos sentirnos útiles en aquello que sabemos, podemos  y queremos hacer. El ámbito laboral puede y  debe presentar las condiciones necesarias para que el ser humano sujeto de valores, y por tanto de dignidad, pueda  desarrollar su derecho al trabajo en un ambiente de respeto y justicia.
 
- Constato que frecuentemente ÉTNOR convoca al mundo empresarial, ¿para qué?
  La Fundación ETNOR se constituye con el fin difundir y promover  la Ética en el mundo de los Negocios y de las Organizaciones. Esto lo venimos desarrollando desde su inicio, hace ahora 27 años, mediante el encuentro entre académicos y empresarios, que interesados por estos temas se prestan a compartir sus experiencias.
 
- Brevemente, ¿Qué es ser hoy para Ud. un buen empresario?
  La responsabilidad es hoy, y ha sido siempre, la característica de un buen empresario. Decir de alguien que es responsable es referirse a quien pone cuidado y atención en lo que hace y también señala a quien está obligado a responder, de algo o de alguien. Hoy esta obligación se extiende a todo lo que  afecta la acción empresarial, desde los resultados  ante  los accionistas o propietarios, ante los empleados, ante los clientes, ante los proveedores, y ante la sociedad,  con una visión amplia de mayor alcance, más allá de las comprensibles exigencias del corto plazo. Lo que viene en denominarse la RSE (la Resposabilidad Social Empresarial)
 
- ¿Qué tipo de relación debería caracterizar al verdadero empresario con sus trabajadores?
  Una relación participativa de todos los que componen la empresa, de todos. La participación de  los objetivos y el compromiso con  los valores, la visión y la misión de la Empresa, compartir su horizonte, conocer hacia dónde se dirige y cómo se lograrán los retos en un buen clima laboral de todo el equipo, constituye el liderazgo empresarial responsable y eficiente.
 
- ¿Nos comparte algunas experiencias dolorosas del mundo empresarial?
  La reciente crisis ha evidenciado prácticas indeseables en empresas que siempre se han jactado del cuidado de las personas pero que llegado el momento de turbulencias han evidenciado su falta de convicción en lo que habían proclamado. Así ante los recortes laborales, las malas y torpes maneras de llevarlo a cabo han provocado más dolor del estrictamente necesario. La falta de empatía con los afectados, la misma falta de confianza de algunos directivos en lo que estaban llevando a cabo, han provocado situaciones que podían haberse evitado, o al menos atenuado, mediante políticas de transparencia y comunicación.
 
- ¿Qué reflexiona cuando se encuentra con las familias donde hay desempleados?
  Compasión, y tristeza. Comprobar cómo el parón de la economía ha empobrecido a tantas familias; constatar cómo  la brecha de la desigualdad social continúa agrandándose, me hace sentir una profunda compasión por tanto sufriente que se ve obligado a pedir la ayuda de algunos familiares que, en demasiadas ocasiones, también sufren precariedad y aún así se les sugiere austeridad. Tristeza por el aumento de la desconfianza, en los empresarios, en las empresas en general (¡comprensible pero triste!), pues creo sinceramente en la necesidad de la Empresa como un activo social, generador de riqueza y bienestar para todos.
 
- Hay una ideología que imagina un mundo donde solo la mitad o, quizás, dos tercios de los trabajadores trabajarán, y el resto estará mantenido por una asignación social. ¿Rechazable?
  Desde luego, en principio, no me parece rechazable, la transformación de la Sociedad. Sus automatismos y robotización presentan un nuevo paradigma social y económico que prescindirá de muchas posiciones laborales, de todo tipo y condición, desde analistas financieros hasta comercios tradicionales y sistemas de producción, lo que sin duda presentará un escenario complejo.
 
  El Pilar Europeo de Derechos Sociales de Abril de 2017 ante este panorama, recoge la necesidad de organizar el mundo del trabajo de tal modo que no queden excluidos por este nuevo paradigma.
 
  Creo que el trabajo no es solo un medio de obtener una retribución justa, debe ser también un espacio donde la persona pueda desarrollarse dignamente, como individuo social.
 
  Desde hace algún tiempo se habla, (en ETNOR hemos tenido la oportunidad de escuchar a diferentes especialistas) y se experimenta con lo que ha venido en llamarse la renta básica universal, no se trata de una asignación social, sino de un salario generalizado a todo ciudadano, independientemente de su situación laboral.
 
- ¿Qué opinión le merece la cultura de la competición entre trabajadores en el interior de algunas grandes empresas? ¿Un error?
  Creo que el trabajo en equipo, la visión compartida, los objetivos consensuados, generales e individuales,  junto a una actitud de sano inconformismo  es muy saludable para salirse de las zonas de confort tan resistentes al cambio, a la transformación  y a la exigencia externa de mejora e  innovación permanente.
- Ud. afirmaba recientemente que Mercadona, Consum, El Corte Inglés o Ikea «han demostrado que incorporar el buen hacer da resultados». ¿A qué se refería concretamente?
  A la Confianza de sus stakehollders (conjunto de implicados, propietarios, clientes , empleados, proveedores, la sociedad).
  Anteriormente he mencionado la RSE, Responsabilidad Social Empresarial como una visión con una perspectiva más amplia  que los resultados de la Cuenta de Explotación en el corto plazo. Esto no supone obviar los resultados económicos, imprescindibles para la propia actividad empresarial,  sino que se trata de saber conjugar las exigencias del corto con la visión más elevada de la empresa, es decir conjugar la eficiencia con medidas de justicia y de prudencia. Hoy son muchas las empresas que están convencidas por su experiencia de esta  perspectiva. Es la empresa con una mayor legitimidad social, en donde sus clientes adquieren sus productos o servicios con mayor confianza. Las empresas en donde sus empleados se enorgullecen de trabajar en ellas,  tanto como  sus proveedores de proveer los productos y servicios alineados con los valores de sostenibilidad.
 
  Por todo ello la Sociedad concede a estas empresas el carácter de confiables; acumulan el capital más deseado: la Confianza.
 
- No todos los trabajos son buenos en las grandes empresas. ¿Qué tipo de trabajos son malos y sin dignidad?
  No todos los trabajos son buenos no, ni en las grandes ni en las pequeñas. La empresa por ser grande no es más mala que la que no lo es. La falta de transparencia, o de retribuciones justas, o de malos jefes no es exclusivo  de la gran empresa, se pueden encontrar jefes despóticos en pequeñas empresas, salarios irrisorios en las empresas de economía sumergida, o tareas serviles en diferentes tipos de empresa. Estas malas prácticas son malos trabajos que no respetan la dignidad de la persona y desgraciadamente pueden darse  independientemente del tamaño de la empresa.
 
- Una última pregunta: ¿Ha reflexionado alguna vez sobre la Iglesia como empresa?
  Una empresa es un proyecto con un propósito y unos objetivos.
  Para acometerlos, parte de un concepto que primero visualiza y luego trata de materializar.
  Lo anterior significa estar cerca de su  mercado para poderlo interpretar y ofrecerle aquello que en último término desea y por lo que está dispuesto a pagar. ( A. Duran)
  Creo que la Iglesia, como organización, también puede verse en parte como una empresa, como un proyecto con un propósito y unos objetivos.
  Cambie Ud., por delicadeza, mercado o conjunto de clientes, y ponga Ud. conjunto de feligreses, ahora  no pierda de vista lo que en último término desean, y ya podemos observar desde la perspectiva organizativa a la Iglesia como una empresa, y en cuanto  a la última observación, que hace referencia lo que están dispuestos a pagar sus clientes, creo que el verdadero proyecto de la Iglesia se aleja de este criterio mercantilista, de trueque, como también ocurre con tantas otras organizaciones solidarias, ONGs. Lo que no significa que no necesite recursos materiales para llevar a cabo su proyecto.
 
- ¿Qué le falta a esta multinacional de la fe: innovación y emprendimiento; creer más en las personas?
  Renovación, creo que le falta renovarse, salir de la inercia acomodada, notar y sentir, palpitar con las personas, arriesgarse a dar respuestas con y a la sociedad actual. A esta sociedad que alguien ha llamado caleidoscópica, diversa, diferente, ya que se puede/debe ver como una formidable oportunidad para una Iglesia que acoge y acompaña.
  La globalización y el acceso a la información y a las nuevas tecnologías, han generado una cultura dominada por un sentimiento de individualidad y de libertad, una cultura caracterizada por el subjetivismo, el hedonismo y el materialismo práctico, con  una visión pobre del hombre y su razón de ser.
  Creo que a la Iglesia le falta poner en valor la Esperanza de su mensaje, transmitir la Posibilidad como elemento característico de la Fe cristiana. Creo que debería ampliar los espacios de diálogo, de reflexión entre Fe y razón, creo que esta Empresa debería acoger las múltiples diversidades que en estos tiempos se presentan, como lo que es: un maravilloso tesoro y no una terrible amenaza.
Copyright © 2018 Revista Cresol - Creado por SocialOpen
Regreso al contenido | Regreso al menu principal