Emprendimiento social Por Francisco Cobacho - Revista Cresol

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Emprendimiento social
Personas emprendedoras y valor de emprender (1)
Francisco Cobacho

¿QUÉ ES EMPRENDER?
Hoy se habla mucho de emprendimiento, de emprendedores…
Cuando oímos esto, de inmediato pensamos en alguien que se propone poner en marcha una empresa.
Y a menudo entendemos hoy día, que esto de emprender tiene que ver con la tecnología, con una app o alguna idea innovadora que pueda ser de éxito como empresa, como negocio; o bien pensamos en alguna de esas ‘lanzaderas’ que algunas empresas y empresarios han montado para acoger algún proyecto puntero al que apoyar económicamente, con posibilidad de catapultarlo porque promete beneficios.

PERO HAY OTRO TIPO DE EMPRENDIMIENTO CON OTRAS CLAVES DE ALTO VALOR: EL EMPRENDIMIENTO SOCIAL.
En la sociedad en que vivimos, desde siempre, se han puesto en pie iniciativas de personas o grupos que han formulado propuestas para resolver, o ayudar a resolver, problemas sociales.
Esas iniciativas, procedentes de personas individuales o de personas ligadas a alguna entidad, han ido materializándose en dos tipos de realidades: o bien en una asociación, fundación u organización sin afán de lucro que convoque y organice a personas agrupadas en torno a una Misión determinada, o bien en la creación y desarrollo de una empresa de carácter social.
En el primer grupo podríamos encontrar personas o entidades como por ejemplo una asociación para atender necesidades de personas con diversidad funcional (hasta ahora denominada discapacidad), con actividades de convivencia, de relación, de acceso al empleo, o cualquier otra misión que pretenda contribuir a la mejora de personas o grupos con cualquier tipo de circunstancias que les sitúan en desventaja. Y esto puede darse agrupando a un colectivo de ‘afectados’ que así defenderán mejor sus intereses, o bien asociando a personas que, de modo altruista, se pone en marcha con objetivos solidarios respecto a personas en situación de desventaja social.
En el segundo grupo de emprendimiento, encontramos personas o entidades que se proponen resolver un problema social creando y desarrollando un proyecto empresarial. Es decir, un proyecto que ponga en pie una empresa pero una empresa que tenga su razón de ser en el impacto social, medioambiental, etc. que pretende conseguir.
Las dos versiones son dos caras de ese hecho que llamamos emprendimiento social.

EMPRENDIMIENTO SOCIAL QUE PONE EN PIE ENTIDADES NO GUBERNAMENTALES QUE FORMAN PARTE DEL TERCER SECTOR.
En concreto voy a hablar primero de emprendimiento social como entidades que pretenden vertebrar la sociedad civil en orden a una idea que ayude a mejorar cualquier situación o problemática y que, por ello, se nombran como organizaciones no gubernamentales y non profit porque no tienen ‘ánimo de lucro’.
Estas organizaciones articulan la sociedad civil y forman un tejido social que llamamos Tercer Sector, como conjunto de entidades con formato de asociaciones o fundaciones que ni son de dependencia pública, ni tienen ánimo de lucro, pero que son entidades civiles que llevan a cabo proyectos y acciones de carácter social porque defienden situaciones o mejoras de personas en planos como el cultural, recreativo, promocional, etc.

ESTAS ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES –ONG- TIENEN SUS GRANDEZAS PERO TAMBIÉN SUS MISERIAS.
Desde Novaterra (www.novaterra.org.es) apostamos decididamente por la articulación de la Sociedad Civil, por su vertebración, lo cual comporta una apuesta importante por la generación ampliación y fortalecimiento de entidades y organizaciones del Tercer Sector del que formamos parte activa pero, precisamente por ello, desde esa apuesta y compromiso, creemos importante mantener una mirada crítica porque hay demasiadas cuestiones que nos obligan a mantenernos muy lejos de la autocomplacencia y que pensamos que deberíamos abordar con el mismo interés de la propuesta y de la denuncia que, a menudo, dirigimos hacia las Administraciones Públicas, o al Mercado…
No voy a abundar en las bondades de muchas ONG que afrontan y contribuyen a resolver o, al menos a paliar, importantísimas situaciones de problemática social, cultural, educativa, medioambiental, sanitaria, etc., porque esas bondades son de sobra conocidas y su impacto de alto valor.
A mi juicio, es de justicia poner el foco en algunas cuestiones relativas al Tercer Sector, formado por entidades sociales en las que no es oro todo lo que reluce. Propongo algunos elementos como objeto de reflexión.
En primer lugar respecto a la implantación de las entidades sociales en la ciudadanía… lo que llamamos base social.

LA BASE SOCIAL O IMPLANTACIÓN EN LA CIUDADANÍA.
No todas las ONG tienen una base social suficiente y, sin embargo, ésta debiera ser una cuestión importante: tener un núcleo de ciudadanos comprometidos con la misión de la organización.
Pero esto no es así porque un buen número de entidades sociales están compuestas por muy pocas personas que se han profesionalizado, que son dependientes del salario que reciben y que por ello una de sus ocupaciones y preocupaciones en la ONG, es trabajar para conseguir fondos y poder así mantenerse en su puesto de trabajo.
En demasiados casos no existe la necesaria base social comprometida con la misión de la organización y, por ello, su existencia no contribuye de modo significativo a vertebrar y articular la sociedad civil.
Y en otros casos, como mucho, tienen una red más o menos amplia de socios con cuota pero que en absoluto supone una real articulación social de la ciudadanía.

EL SOSTENIMIENTO DE LAS ONG. FINANCIACIÓN PROPIA ¿O DEPENDIENTE DE LOS GOBIERNOS?
El asunto de la financiación, del sostenimiento económico de las ONG y de sus proyectos, tiene mucho que ver con lo anterior porque la escasa base social, hace inviable económicamente la organización, por lo que se acaba recurriendo a la dependencia de subvenciones de las Administraciones Públicas en alto grado, lo que comporta pérdida de independencia, cuando no directamente una colonización de la Organización No Gubernamental acabando por ser “Organización SÍ Gubernamental” con dependencia, por subsidiación, del gobierno de turno.
Y eso tiene el riesgo de que esta dependencia ‘clientelar’ acaba por ser acrítica en un alto grado, puesto que nadie se atreve a ‘morder la mano de quien te da de comer’.
La autonomía, la independencia, tiene un precio claro: el núcleo del presupuesto que la entidad necesita para mantener su línea sin ser un apéndice de las Administraciones Públicas, debe proceder de aportaciones privadas.

LA ATOMIZACIÓN QUE DISIPA TANTA ENERGÍA.
Otro aspecto altamente mejorable es la división, la enorme pérdida de energía por la atomización, por la existencia de muchas iniciativas a menudo muy pequeñas e incapaces de unirse o, al menos, trabajar en red, siendo como son tan semejantes en misión y talante, prefiriendo en cada caso ser cabeza de ratón para no ser cola de león.

TRANSPARENCIA, CÓDIGO ÉTICO, PRESENCIA DE LA MUJER EN LOS ÓRGANOS DE DIRECCIÓN…
Y en otro orden de cosas, encontramos asuntos como el tema de la transparencia en las cuentas, o también el código ético, no siempre establecidos y asumidos de modo entusiasta por las ONG, así como el lugar o papel subsidiario que ocupa la mujer en las organizaciones sociales porque es habitual que servicios y tareas sean desempeñados en su mayoría por mujeres, mientras que los puestos de dirección son ocupados mayoritariamente por hombres.
Igualmente, cabe reflexionar acerca del nivel de coherencia, de responsabilidad social… Desde el Tercer Sector intentamos dar lecciones a empresas en el modo de hacer las cosas con criterios éticos, sociales y sostenibles, y a las Administraciones Públicas en relación con que la contratación pública ponga cláusulas sociales en los pliegos, a fin de ‘hacer política social con la contratación’, deseos estos que son absolutamente razonables. Sin embargo, en no pocas ocasiones, en las ONG compramos y contratamos ‘a precio’ como principal referente, en lugar de exigirnos a nosotros mismos lo que pedimos a empresas y administraciones.
Son cuestiones a corregir cuanto antes y generar opinión que conduzca a otro tipo de prácticas.

MEDICIÓN DE IMPACTO, EFICIENCIA, RELEVO GENERACIONAL…
Por otra parte, otros elementos como la medición del impacto social, no son habituales, a pesar de ser éste un asunto de gran importancia por cuanto los recursos que moviliza cualquier entidad, bien merecen la evaluación de los resultados y por supuesto la medición del impacto producido.
Lo cierto es que no sirve solo la buena intención que durante mucho tiempo se ha esgrimido a la hora de revisar la eficacia o eficiencia de la actuación en las entidades sociales, sino que es preciso poner mucho más rigor en valorar y cuantificar los resultados del esfuerzo realizado, el rigor en el análisis de los mismos para crecer en eficiencia.
En cuanto al envejecimiento en las entidades sociales, es un hecho constatable en todas las organizaciones o en su inmensa mayoría. Así como la falta de un relevo generacional tan común a tantas entidades de cualquier tipo.
Tal vez no nos estemos preguntando con el suficiente interés y urgencia por cuales son las razones de que no esté funcionando el flujo de entrada de personas jóvenes… ¿incapacidad de transmitir adecuadamente la llamada? ¿falta de atractivo de las áreas de compromiso que les proponemos? ¿tapón por parte de cuadros y equipos de dirección de las entidades que no se proponen favorecer el recambio?
Abordar estas cuestiones también puede ser de gran valor.

RETORNO ECONÓMICO DE LA ACCIÓN SOCIAL A LA SOCIEDAD Y A LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS.
Y para finalizar respecto a esta mirada hacia el interior de las entidades sociales, es de interés hablar sobre los retornos económicos de la acción de las entidades sociales, porque éste es otro asunto cuya medición tendría un gran valor: ¿qué retornos económicos acaba produciendo la acción social?
Considerando simplemente desde el punto de vista económico los ahorros y aportes al sistema que realizamos desde el Tercer Sector, se podría calibrar el beneficioso impacto de nuestra tarea… una persona que está en desempleo de larga duración, que cobra o ha cobrado diversos subsidios, usuario de los Servicios Sociales, de los Servicios Sanitarios, de Cáritas… genera unos ‘costes’ importantes, mientras que cuando esa persona, a través de la acción y de los programas de una entidad social por ejemplo alcanza un empleo, deja de seguir precisando ayudas, cotiza, paga sus impuestos y contribuye a la economía general con sus compras.
Todo ello, desde un punto de vista exclusivamente económico, sin contar por supuesto, el enorme ahorro de sufrimiento para esa persona y para sus familias que, a fin de cuentas sería lo más importante.
Pero es que, además, la mediación de entidades que trabajan –trabajamos- en la acción social… ¡provocamos un enorme ahorro económico a las Administraciones Públicas y a la sociedad en su conjunto.
Bien, pues esto es un alto valor.
En todo caso, he pretendido hacer un relato no autocomplaciente, que de esos ya hay muchos que ensalzan todo lo bueno que hace el Tercer Sector, que es mucho, sino más bien crítico, porque entiendo que solo así se puede mejorar. Lo bueno ya nos lo sabemos. Pero... no es oro todo lo que brilla. Así que: toca seguir pero mejorar.

EMPRENDIMIENTO SOCIAL QUE RESUELVE PROBLEMAS SOCIALES MONTANDO EMPRESAS SOCIALES.
En la segunda parte de este artículo que se publicará en el próximo número de CRESOL abordaremos algunas reflexiones en relación con la otra dimensión del emprendimiento social: el que se refiere a resolver problemas de la sociedad con empresas sociales.
Aquí voy a intentar ser mucho más descriptivo, porque del apartado anterior de entidades sociales ya todos sabemos bastante porque las tenemos cerca, en muchos casos participamos de alguna de ellas y tenemos conciencia de su papel así como del cómo ponerlas en pie.
Pero sin embargo, el asunto de las empresas sociales es un mundo más desconocido, entre otras razones porque no hay profusión de ellas, y porque el mundo de la empresa, social o no, no es nada sencillo como veremos. Pero como se nos ha dicho, por falta de espacio,  esta segunda parte del artícuo se publicará en el próximo número.
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