El lenguaje sexual de la familia, por C. Puerto - Revista Cresol

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El lenguaje sexual de la familia, por C. Puerto

Sumari > ANÀLISIS: La família en la cultura actual
El lenguaje sexual de la familia, los actuales medios de comunicación  y la evangelización
 
Cosme Puerto Pascual
  
   El tema a abordar en el presente artículo, se centra en el lenguaje sexual de la familia a través de los medios actuales de comunicación, entre los que se encuentran prioritariamente internet y las nuevas tecnologías, y que actualmente aquí, donde ella debería tener el papel principal, son los medios los que tienen más influencia en la educación, socialización, funcionamiento y modelos sexuales, que a través de sus herramientas: (móvil, tablet, ordenador, prensa, tv, etc.) están presentes, unas veces de una manera explícita, sencilla y abierta y otras de forma oculta o semi oculta en gran parte de los mensajes que transmiten y que tienen gran influencia en el modo en el que se construye la relación de la familia contemporánea,  sus modelos y en su mantenimiento o desunión.
 
     Cuando se descubrió la influencia y la manipulación que los medios tenían, surgieron vastos proyectos de moldeado de las pautas de comportamiento por parte de los adultos, para controlar su efecto.
  
    A día de hoy a la familia y cada uno de sus componentes, les es imposible vivir al margen de estos instrumentos que se utilizan como compañía y forma de evasión, que son ahora imprescindibles en el hogar, y tienen gran importancia en la construcción de una gran parte del funcionamiento del sistema familiar, haciendo que sus miembros se sientan incapaces de vivir sin ellos,  y obligándolos a mirar la pantalla sin poder prestar atención a otra cosa, por muy importante que sea, efecto que es aún más evidente en el caso de los hijos donde hay una mayor influencia de estos mensajes, en sus conductas sexuadas, sexuales y eróticas.
 
    A lo largo de la historia, los agentes más importantes en la socialización de la sexualidad fueron el hogar y la escuela, pero en la actualidad, los medios sustituyen en muchos casos a los padres en la socialización de la sexualidad de sus hijos. Lo que antes recibían exclusivamente por vía de sus mayores en la familia o en la institución escolar, lo reciben ahora a través de estos medios de comunicación.
  
¿Qué lenguaje debemos usar hoy los evangelizadores en el tema sexual?: Para muchos evangelizadores, este tema es y ha sido siempre una asignatura pendiente, ya que el seguidor de Jesús, debe tener una actitud positiva ante el sexo, la sexualidad y la erótica por ello la sexualidad debe ser ofrecida y enfocada como una “Alegre y Buena Noticia”, y en nuestra labor pastoral con la familia, debemos usar un lenguaje positivo, para contrarrestar la gran multitud de estímulos negativos que recibimos actualmente de los medios, y esforzarnos para trasformar nuestra forma de pensar, y no caer en visiones moralistas y pesimistas.   
 
    En la educación sexual cristiana de la familia, debe evitarse también transmitir ideas que la reduzcan  a genital, represiva, prohibitiva, coitocentrista, egoísta, docetista, agnóstica, maniquea, dualista, pecaminosa, moralista, casuista, androcentrista patriarcal, erotofóbica, heterosexista, homofóbica, etc., ya que hoy, a los evangelizadores cristianos se nos exige que consigamos que la sexualidad sea entendida, como una relación y un lenguaje amoroso de los más completos que pueden utilizar las  personas, y como medio de comunicación integral, diálogo interpersonal  de apertura reciproca, donación mutua, adaptado a la evolución de las personas,  positivo, integral, integrador, afectivo, respetuoso, igualitario, libre, tierno, cariñoso, intimo, comprometido,  unificador, placentero, donativo, realizador y que sea vivida por medios positivos que potencien la realización plena de la persona en el amor y gozo consumado.
  
    La sexualidad es un don y un regalo de las manos creadoras y bondadosas de Dios y de Dios no puede salir nada malo, ni sospechoso, feo, sucio, vergonzoso, pecaminoso.  No olvidemos que no tenemos sexo, sino que somos personas sexuadas, sexuales y eróticas, y de lo que somos no podemos prescindir, por todo esto el cristiano, debe recibirla con deleite y agradecimiento y como uno de las bendiciones de la creación de Dios, nuestro padre bueno y con acción de gracias y mucha alegría. Este regalo, refleja para los cristianos el gozo del Creador que se da a sí mismo, en la gracia y en la apertura perfecta de la verdadera vida humana en el tiempo futuro, y es una dimensión constitutiva del ser humano que nos afecta a las raíces más profundas de nuestro ser, abarcando a toda la persona, y donde el cerebro sexual es la batuta que dirige toda esta orquesta y que nace, crece y evoluciona hasta la muerte, pasando por distintos periodos evolutivos,  en los que hemos de saber buscar el encanto de cada etapa y de cada estado de vida, manifestándose y expresándose a través de toda la persona y sus lenguajes.
 
     Algunas claves que nos pueden ayudar a los pastores cristianos: fomentar los pensamientos positivos ante la sexualidad y alejar los negativos y derrotistas; tener un cerebro sexual con conceptos sexuales sanos y ordenados; buscar en nuestra vida sexual pasada los puntos más positivos, conocerla, aceptarla e integrarla con gozo en nuestro proyecto de vida; dedicar tiempo a nuestra sexualidad; visualizar de forma positiva nuestros deseos sexuales y dar gracias a Dios con frecuencia,  por este maravilloso regalo.     
  
    Para terminar podemos decir que es indudable la fuerza que los medios ejercen sobre las sexualidad y las creencias de la familia contemporáneas, moldeando los gustos y los deseos afectivos sexuales y que esta no siempre es positiva, pero que hay una forma de contrarrestar el posible efecto no deseado: la lectura crítica y el análisis racional de los mensajes recibidos.
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