Denunciando y anunciando, por N. Grande - Revista Cresol

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Denunciando y anunciando

 
Nacho Grande Ballesteros
 
El pasado viernes 13 de Abril, tuve el placer de poder participar en la presentación del último libre de Enrique LLuch Doctrina social de la Iglesia y Economía: una introducción, el cual busca llenar un hueco en el desconocimiento que tienen cristianos y no cristianos sobre la relación entre la Doctrina Social de la Iglesia y la economía.
 
  Sin duda creo que con este libro, nuestro amigo Enrique ha tenido un gran valor para pensarlo y mucha destreza para escribirlo. Valor porque pone encima de la mesa y analiza con detenimiento conceptos y términos muy utilizados en nuestro día a día pero por desgracia muchas veces devaluados. Solidaridad, bien común, subsidiaridad, dignidad, persona, sociedad civil, libertad, participación, democracia, responsabilidad, mercado, colaboración, tolerancia, justicia , caridad, empresa, trabajo, persona... son algunos de los muchos términos que nos encontramos en este libro y a los que el autor les dedica tiempo y reflexión profunda. Igualmente, quienes conocemos un poco a nuestro autor, sabemos que lo que escribe se lo cree, y además tiene la valentía y el coraje moral de llevarlo a la práctica animándonos con su ejemplo a construir un estilo de vida diferente en nuestro días, forjado en obras y acciones contundentes, lo cual no es tarea sencilla. Y es que ya lo decía Pablo VI “el hombre contemporáneo cree más en los testigos que en los maestros”.
 
  Por otra parte, y como comentaba antes, Enrique ha mostrado una gran destreza ya que la obra es académicamente rigurosa pero fácilmente legible y entendible ya que está (y se nota) sazonada con la sal de la caridad.
 
  Un texto que denuncia, pero también anuncia (la denuncia sin anuncio es improductiva) y a la vez genera esperanza porque nos apela a un cambio de estilo de vida que se ve posible y factible si asumimos que todos somos nosotros.
 
  La lectura del mismo me ha ayudado a mantenerme firme en muchas de mis ideas y a darme cuenta de la importancia de poner el foco de atención en la dimensión comunitaria de nuestro ser, como eje fundamental para vertebrar una sociedad más justa al servicio del proyecto de transformación social.
 
  La comunidad es el ámbito donde podemos acompañar y ser acompañados, donde podemos generar presencia, cercanía y un estilo de vida donde el que sufre encuentre consuelo y el que se siente excluido experimente acogida y cariño. Sólo así podremos encontrar salidas a nuestra realidad social, más centrada en la búsqueda de intereses egoístas, en la división y confrontación gratuita que en el descubrimiento de lo que nos une y nos enriquece a pesar de las legítimas diferencias.
 
  El redescubrimiento de nuestro ser comunitario es el punto de partida para superar nuestros intereses individuales, y darnos cuenta del dolor y del sufrimiento ajeno. Y es que, a pesar de que los indicadores macroeconómicos en la Comunitat Valenciana muestran una leve recuperación respecto a años anteriores, esta mejoría no se aprecia respecto al inicio de la crisis, en 2008. En este sentido, los niveles de precariedad y de exclusión siguen siendo muy elevados, y aún existen personas y familias que viven el dolor de la pobreza. En definitiva, en esta obra podremos encontrar una invitación a crear un nuevo modelo de sociedad más solidaria y fraterna, en donde se sitúe a la persona en el centro de cualquier acción y se trabaje por el bien común y desde el sentido común. Es una invitación a sentirnos solidarios con la realidad de nuestro entorno, sabiendo que el cuidado de nuestra vida, de las relaciones con las personas y de la casa común es inseparable de la justicia y de la fraternidad.
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