Cultura del encuentro, por R. Lastra - Revista Cresol

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Cultura del encuentro, por R. Lastra

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Agosto 2018, Cultura del encuentro

Rodrigo Lastra. Miembro del Equipo Coordinador Nacional de EyS

“Hoy será, será, será… el primer día del resto de mi vida…”

Si tuviéramos que resumir en una frase cuál ha sido nuestra canción del verano en esta pequeña comunidad estival que hemos tenido en los encuentros de Torremocha de Jarama, sería esta canción de este simpático grupo cordobés. Hoy será, hoy es, el primer día del resto de mi vida, del resto de nuestras vidas.

Y hoy es literalmente el primer día, la primera asamblea, el primer verano de esta nueva asociación: ENCUENTRO Y SOLIDARIDAD. Y que sea nueva no significa que no tengamos pasado. Tenemos todo por hacer, pero no partimos de la nada. Unas raíces que como nos recordaba Chesterton deben ser “Fuego que se transmite y no cenizas a las que adorar”.

Un fuego que nos trasmitieron generaciones y generaciones de gente sencilla, de pobres hijos de pobres. Un fuego que nos trasmitieron Guillermo Rovirosa, Julian Gómez del Castillo, Trini, … y tantos otros. Un fuego que al haberlo recibido, tenemos el deber de avivarlo y trasmitirlo nosotros también. Un fuego que recibimos también a través del Movimiento Cultural Cristiano y del que nos sentimos agradecidos y por el cual hemos orado estos días.
Pero sobre todo tenemos hoy un presente y tenemos un futuro. No adorar cenizas. Nacemos para trasmitir fuego. Raíces y alas… al tiempo.

Hoy es el primer día del resto de nuestras vidas. Hoy nace Encuentro y Solidaridad. Hoy Encuentro y Solidaridad tiene una misión. O mejor dicho, y como hemos aprendido de nuestro amigo Monseñor Luis Argüello refiriéndote a la Iglesia, hoy La Misión tiene a Encuentro y Solidaridad. Hoy nace una nueva esperanza.

ENCUENTRO: encuentro primero y fundantemente con Jesús de Nazaret. Ser cristiano no es una ideología, no es adscribirse a una doctrina, a unas pautas y comportamientos morales, a unos principios de actuación, ni siquiera a una religión. Ser cristiano es ante todo, y por encima de todo, un encuentro con una persona. Un encuentro con Dios, y un dejarse encontrar por Dios. Un encuentro que es, al tiempo, personal y comunitario. Un encuentro, que como el que tuvieron los discípulos de Emáus te debe lleva a un cambio de rumbo... que nos lleve al encuentro con los hermanos.

Eso quiere ser esta casa Emaús. Lugar de Encuentro con el crucificado, en esa verticalidad de la cruz que nos apunta al padre, que nos lleve indivisiblemente al encuentro con el hermano, en esa horizontalidad de la cruz. Hermano muchas veces también crucificado.

Encuentro con el hermano de la Iglesia, casa del Padre, pueblo de Dios. En esa misión, que tiene una Iglesia, agradecemos la presencia, el cariñó, la cercanía y el aliento de tantos hermanos en la fe para este nuevo camino que comenzamos.

Y encuentro con el hombre y la mujer de hoy. Especialmente con los empobrecidos, con los humillados, con los oprimidos, con los descartados. Encuentro y Solidaridad.

SOLIDARIDAD: Y ese encuentro no para cualquier cosa, sino para la Solidaridad. Estos días hemos constatado con la cabeza, con el corazón y con las manos, como vivimos un mundo donde existen profundos desencuentros de consecuencias dramáticas en lo político, lo económico y lo social. Hemos constatado que estos desencuentros se producen en el Mediterráneo en forma de miles de muertos, se producen en nuestras calles en forma de explotación en el servicio doméstico, en forma de trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Se producen en el Rif (Marruecos), en Nicaragua, en Venezuela, en Gabón…
Y también hemos constatado los esfuerzos solidarios de tantos y tantos que ya están en marcha por hacer avanzar esa Cultura de la Solidaridad, esa cultura del Encuentro  a la que el Papa Francisco nos interpela con urgencia. Hemos constatado los frutos que el perdón y la reconciliación pueden producir en países como Etiopía y Eritrea tras 30 años de guerras. Hemos constatado las luchas de los inmigrantes, de los explotados, de las víctimas de la prostitución, de aquellos que quieren construir nuevas realidades económicas y profesionales de Solidaridad.

Una Solidaridad, que no es dar, sino darse. Una solidaridad que no es entregar, sino entregarse. Que no es donar, sino donarse. ¿Hasta dónde? Hasta donde el hermano necesite. Darse, entregarse, donarse... no a mi medida, si no a la medida del hermano.

Tras estos meses de andadura balbuceante, y a pesar de las muchas dificultades, anhelos y fragilidades, o precisamente a gracias a ellas (pues también se dan al tiempo),  hemos tenido unos días de encuentro realmente entusiasmantes. Terminando con la canción del verano, con estos cursos "hemos ganado una batalla a la inconsciencia, a la ignorancia, a la desidia".  Con los planes y los compromisos con los que salimos de aquí, le "hemos ganado una batalla a la impotencia, a la vergüenza del que no termina porque nunca empieza, y cuando tú quieras", como dice la canción, "te lo demuestro, que ya empezado todo a mejorar"“.

Sí, queridos amigos, hoy es el primer día, y queremos construir personas que construyan Encuentro y Solidaridad. En ese camino queremos estar. En ese camino nos encontrareis. En ese camino tenéis las puertas abiertas, y ese camino esperamos contar con nuevas manos, pues la mies es abundante.

WEB: http://encuentroysolidaridad.net/TWITTER: @ EyS
FACEBOOK:  www.facebook.com/cuentroYSolidaridad/
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