Campamentos de verano, por J. A. Boix - Revista Cresol

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Campamentos de verano, por J. A. Boix

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Campamentos de verano

José Andrés Boix Boix.
Párroco de Montaverner, Alfarrasí, Benissuera, Sempere, Guadasséquies y Bellús.

Fiestas patronales en Montaverner. Misa del Santísimo Cristo de la Paciencia. Las 12:27. Delante de mí, la reina y su corte de honor. Los miro y ellos sentados en el banco de la iglesia me miran. Vivencias compartidas durante gran parte de su vida: las misas de niños, la primera comunión, la catequesis y celebración de la confirmación. Y los Juniors: las tardes de los sábados, las convivencias, los campamentos.

Entre el párroco y quienes ayer fueron niños y hoy son jóvenes lanzados a la vida hay momentos inolvidables, donde Jesucristo se ha hecho presente y mediante la Iglesia que nos ha unido. “Es el tiempo que has perdido con tu rosa lo que la hace importante” le aconseja el zorro al Principito. Con ellos, el pastor con las ovejas o Jesús y los Doce. Aceptándolos como son, siguiendo la pedagogía del Maestro. Amándolos como padre espiritual, que acompaña, educa y ofrece el camino que a él le ha ayudado a crecer en el Amor: el Evangelio.
Ellos escuchan la homilía. Recuerdan el último campamento realizado en Orihuela del Tremedal (Teruel), cuando en una parroquia de 1.800 habitantes hemos superado los cien acampados, procedetes de Montaverner, Alfarrasí, Bellús, Guadasséquies…. Logro fruto de la perseverancia, la labor realizada por quienes ya no pertenecen al centro y el entusiasmo con que el párroco Juan Bendicho inició en 1981 este proyecto de postcomunión. En los años ochenta y primeros de los noventa la cifra siempre fue elevada. Después el centro atravesó un largo desierto hasta la presente década, rondando entre los cuarenta y cincuenta. El año 2016 significó un hito: de cincuenta a ochenta acampados, aumentando progresivamente la cifra.

Entre los numerosos motivos (la ayuda de la Divina Providencia, la intercesión de la Virgen María, la oración, el trabajo de los monitores y cocineros…) hay uno que ayuda a mantener vivo el campamento con la identidad cristiana: la presencia del consiliario todos los días allí. Para muchas madres y padres, particularmente de Alfarrasí, Bellús y Guadasséquies, quienes no conocen, en su mayoría a los monitores, el párroco constituye el puente y si él está con ellos, por el hecho de ser sacerdote, es una garantía más. Comprendiendo la dificultad por parte nuestra para estar en un campamento, tampoco podemos obviar su importancia como sacerdote preparado por la Iglesia durante los años del seminario para acompañar las comunidades cristianas, consagrado a Dios en el sacramento del Orden y enviado a su Pueblo. Nadie nos puede sustituir.

Pero ¿cómo se desarrolla una jornada tipo?

El día comienza con la oración de la mañana. Este año jubilar hemos aprovechado para que los niños conociesen la figura de san Vicente Ferrer. Seguidamente la izada de bandera, la ambientación, el desayuno, el arreglo de las tiendas, la puntuación y los trabajos en equipo. El Centre Junior de Montaverner y Alfarrasí además de cocina, comedor, MOPU… hay un taller cuyo responsable es el consiliario: liturgia. De este modo cada día se encuentra con un grupo, con el que durante hora y media, tiene la oportunidad de preparar la celebración, decorar la capilla, hablarles, realizar un cortometraje sobre un valor cristiano o cuanto considere oportuno. El silbato invita al tema. Cada monitor con su equipo se hace responsable siguiendo el dossier de explicarles un aspecto de la vida cristiana. Este concluye con la oración del Ángelus dirigida por el sacerdote. De esta manera los niños aprenden a integrar a la Virgen María en su vida. Es momento de piscina, de convivencia entre ellos, bajo la vigilancia de los monitores responsables. Y también para hablar de forma distendida con los educadores. Por suerte contamos con dos cocineros y una cocinera, antiguos educadores juniors, quienes nos ofrecen una comida buena y casera. Terminado el almuerzo siguen los trabajos en equipo, la metrópolis o juego, la piscina y el aseo. Concluyendo la tarde con la celebración: penitencial (sábado), eucaristía (domingo), oración temática (lunes-miércoles), misa en la iglesia parroquial del lugar con el sacerdote y los feligreses de allí (jueves) y oración de acción de gracias a la Virgen María (viernes). La jornada concluye con la cena, la actividad de la noche y la reunión de monitores. Uno de los momentos más importantes para el sacerdote. Esta comienza con la oración,  siguiendo el folleto preparatorio de Jornada Mundial de la Juventud de Panamá, editado por la Archidiócesis de Madrid. El jefe de campamento dirige la reunión. El consiliario observa, escucha, reflexiona en silencio y si es oportuno ofrece su palabra.

Esta es la experiencia vivida por quien da gracias a Dios por haber cumplido veinticinco años participando de los campamentos con los Juniors de Carcaixent, María Madre de la Iglesia de Llíria. En ellos ha vivido momentos de luz y también de oscuridad, cansancio, apatía y entusiasmo, siempre iluminado por la presencia de Cristo, María y los niños, jóvenes y adultos de las parroquias a las que ha servido.
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