A Paco Pons Per Juan Luis Orquín - Revista Cresol

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A Paco Pons Moncho  
In memoriam

Juan Luis Orquín, desde la residencia de Betania (Quart de Poblet).

Juan Luis, descúbrete a ti mismo; asómate al espejo y mírate, reconócete, te lo dice tu mejor amigo, convive, comparte, siempre y en todo compañero, comensal.

Esa fue la gracia de David con Jonatán y la de Jonatán con David. Se encontraron tan afines, identificados, tan en una reciprocidad empática que se vieron inmersos en la amistad.

Esa es la gracia que me ha tocado con tu presencia en la Residencia de Betania.  Paco Pons Moncho, desde tu llegada, con tu invalidez física, sentado en una silla de ruedas.

Contigo me han llegado las palabras hechas luz, con tus gestos hechos palabras, con tus silencios tan elocuentes, con tu amor tan sencillo para todo, para todos, con tu humor tan amable y consolador.

Y tu vida se me reveló como el perfume de una sublime flor,  toda abierta a la gloria de Dios, girasol incomparable tras el resplandor del sol.

Ahora, todo mi tiempo es, entero, para mi Dios. Me decías, como antes disperso, fragmentario; ahora me vivo íntegro para mi amor.

¡Cómo lo espero, con gozo, tras poco tiempo, Infinitamente aún más. Gracia sobre gracia. Y todo tan sencillo y natural.

Es super-inmensa la realidad en que estamos inmersos de la que sólo sabemos una nimia pequeña, según nuestra limitada capacidad de conocer. Pero aún así: maravilloso, sorprendente.

Paco, tú has sido un Jonatán para mí, Tu me has enseñado el camino de la superación, la gracia de dejarse desbordar, trascender, de saber dar un salto cuando se debe dar.

Hay que dejarse sorprender, y no quedarse encerrados en un esquema absoluto, y saber dar un salto cuando es necesario, hasta aceptar el reto de lo que parece imposible.

No se trata de andar a lo loco por el mundo, pero tampoco obstinadamente como ciego voluntario. Los hombres somos actores de hechos portentosos que los ves y casi no te los crees de tan prodigiosos que parecen imposibles.

Pero quien fija la medida de lo posible y de lo imposible? Si con lo poco que somos hemos hecho lo hecho, ¿qué será todo lo que podemos hacer sin siquiera salirnos de nuestro esquema?
Paco, tú has sido una experiencia reveladora. Una luz que ha iluminado lo invisible. Ahora desde dónde estás en la plenitud del amor, eres un surtidor de gracia viva para mí. Me tocó estar poco tiempo contigo pero todo apunta a más y más como el dardo lanzado a su blanco.

Tu Señor que es también el mío el fidedigno nos tenga consigo en sagrada comunión de amor. Dichosos los que convivieron largo tiempo contigo, no les cupo una gracia mayor.  Resonaba sin decirla tu palabra, erradicaba el amor de tu corazón, resplandecía la llama de tu lámpara, se olía el aroma de tu alma. Y todo tan sencillo, natural, como si nada. Como la claridad del sol en la alborada.
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