8. Entrevista a Vicente Botella, Decano de la Facultad cultad de Teología de Valencia - Revista Cresol

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Una teología capaz de ayudar a la construcción de una sociedad más humana

ENTREVISTA A D. VICENTE BOTELLA CUBELLS, DECANO DE LA FACULTAD DE     TEOLOGÍA SAN VICENTE FERRER DE VALENCIA

Fray Vicente Botella ya fue Decano de la Facultad de Teología de Valencia de 2007 a 2010 y Vicedecano de 2010 a 2015, al prolongarse de tres a cinco años el periodo de mandato por la unificación en 2013 de las sedes diocesana y dominicos. Y el día 26 de abril de 2018 tomaba posesión de nuevo como decano-presidente de la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia, una responsabilidad que ostentará hasta el año 2021.

D. Vicente: En su toma de posesión el Cardenal Cañizares, Gran Canciller de la Facultad, le dirigía unas palabras tanto a usted como a los teólogos miembros de la Junta de Facultad, en las que les animaba a trabajar duro para conseguir una teología que sirva a la sociedad. ¿Qué hay que hacer para que esto ocurra?
Creo que D. Antonio nos estaba recordando que la teología debe explicar la fe teniendo en cuenta las preguntas y las inquietudes de la gente con las que convivimos. Preguntas e inquietudes que también son las nuestras. Cumpliendo esta tarea la teología contribuye a la actualización de la buena noticia y muestra cómo el evangelio es capaz de ayudar a la construcción de una sociedad más humana. Quizá, expresado en términos de Francisco, el arzobispo nos pedía que nuestro quehacer teológico acompañe la misión de una Iglesia en salida. La fe y la teología no pueden quedarse en las sacristías, por necesarias que éstas sean.

- Sus hermanos dominicos que están en Capítulo estos días, dicen: decidir y determinar. Y han aprobado un documento sobre “Solidaridad y comunión”. El documento comienza con una declaración: debemos pasar de una generosidad y caridad individual a una solidaridad general y colectiva de los recursos humanos y económicos de la Orden. La transparencia es condición indispensable para conseguir esa cultura de la solidaridad. ¿Sintoniza con esto que se dice?
El Capítulo General es la expresión máxima del gobierno comunitario de la Orden que, además y en este caso, ha incluido la elección del sucesor de santo Domingo. El sentido de un Capítulo es la orientación de la Orden en vista a cómo ha de ser la predicación y la vida de los frailes. Vivimos en un mundo que está cada vez más interconectado y que se señala objetivos globales; sin embargo, por contraste, el individualismo insolidario y la falta de una comunicación real avanza aquí y allí. Esta realidad es un desafío para la Iglesia y la predicación.

- Predicación y testimonio
La predicación siempre ha de ir unida al testimonio, porque se predica a alguien (Jesucristo), y ha de tener presente el contexto en el que viven las personas. La insistencia del Capítulo en una solidaridad general y colectiva (comenzando por la vida interna de la Orden) es una llamada a testificar con valentía evangélica aquello que se ha de predicar a los demás; es una interpelación a no conformarse con un discurso más o menos brillante, sino a ser coherentes como lo fue Domingo de Guzmán.  

- Criterios aplicables también para nuestra diócesis, ¿en qué sentido?
En la medida en que la situación general descrita afecta también a nuestro territorio diocesano, las indicaciones del Capítulo de los dominicos son extrapolables a él. En este sentido, el Sínodo diocesano puede ser una buena oportunidad para concretar estas cosas en nuestra realidad.
. ¿Qué lugar ocupa la teología en la actualidad social valenciana?
No sabría decirlo muy bien. Probablemente, la teología académica y la literatura teológica no tienen un gran impacto en la sociedad en general. Es verdad que la teología en España y en Valencia es una gran desconocida. Sin embargo, esta distancia con respecto a la sociedad, en momentos y en temas concretos, se recorta. Estoy pensando, por ejemplo, en la celebración del pasado Jubileo Vicentino en nuestra diócesis. San Vicente, por su arraigo en nuestra tierra, tiene tirón y la reflexión teológica, gracias a su significativa figura, se ha hecho presente en muchos escenarios sociales y académicos.
Luego está el influjo real que la teología tiene, por ejemplo, a través del trabajo de Cáritas. En ese trabajo hay una ilustración muy gráfica de la fe y de su comprensión del mundo y de la justicia. Y eso también es teología que llega a la gente.  

- La teología (y la filosofía) no tiene una rentabilidad inmediata o directa, ni económica ni política. ¿Para qué sirve la teología?
La teología es el pensamiento de la fe. Su valor, por tanto, es el mismo que tiene la fe. Ésta es una forma de vivir la humanidad nacida de la experiencia salvífica suscitada por Jesús de Nazaret. Una experiencia que libera al ser humano y potencia sus capacidades personales y sociales. La fe humaniza. Ese es su valor. La teología está al servicio de la fe. Y lo presta desde su propio ser. La teología es reflexiva, emplea la razón. Por eso explicita las razones que justifican la amabilidad de la experiencia cristiana a creyentes y no creyentes. En este sentido, la teología es la perspectiva dialogante y razonable inscrita en la fe; para eso sirve.   
- La teología nos permite, en el escenario social y político actual, cobrar conciencia de que somos católicos, a pesar de las circunstancias. ¿Qué consecuencias podría tener hoy una buena teología?
El escenario social y político en el que nos movemos no es proclive a la experiencia creyente. Posiblemente, todavía menos favorable a la Iglesia Católica. Esto por diversos motivos. Algunos comprensibles. Otros trasnochados e injustos. Para muchos de nuestros contemporáneos la Iglesia no es sino una institución de poder caduca y contraria a todo verdadero progreso, por eso creen que debería desaparecer. Sin embargo, y por contraste, en esta misma sociedad, se valora y destaca la labor y el discurso de personas concretas de esa Iglesia. En ocasiones, incluso, se contraponen a estas personas de la Iglesia a la institución eclesial. A mi modo de ver, todo esto ha de interpelar a la Iglesia, que no ha de quedarse en un victimismo estéril, sino renovarse. Por un lado, la Iglesia ha de convertirse, no tiene otro remedio. La Iglesia siempre ha de estar purificándose para ser lo que es, Cuerpo de Cristo. Por otra parte, la Iglesia ha de ser profética y presentar sin miedos su mensaje liberador y humanizador ante un escenario político, social y humano lleno de contradicciones. Ello supone, también, junto al anuncio, la denuncia fraterna de todo aquello que afea al ser humano y destruye la justicia. La Iglesia, portadora de la Buena Noticia, no puede tener otro interés que el de ofrecer lo que ha recibido. Su riqueza es el Dios revelado por Jesús de Nazaret; un Dios humanísimo y amigo del hombre.
- En general, ¿en qué situación se encuentra la teología entre nosotros?
Bueno, recordando la tarea que Francisco ha propuesto en el Proemio de la VG, la teología está en fase de cambio. Y su concreción necesita cierto tiempo. Durante muchos años, los últimos, ha predominado en teología la presentación manualística del saber teológico; es decir, no ha habido una labor creativa abierta a los retos del cambio cultural en el que nos hallamos. Nos hemos contentando con buenas presentaciones o síntesis a la luz del Vaticano II. Eso está muy bien. Pero la situación nos demanda hacer algo más, en la línea de Francisco; algo más que explica muy bien el decano de la Facultad de Teología de la Pontificia de Salamanca (Francisco García Martínez) en su ensayo: El Cristo siempre nuevo. La posición del contexto en la cristología, Salamnca, 2019, cuya lectura pausada recomendamos.

Hay quien dice que para promover la primavera de Francisco, y volver a seducir a la gente, tendríamos que cambiar determinados modelos teológicos “cansinos y aburridos”. ¿Qué opina?


Francisco tiene muy clara la orientación que la Iglesia, la evangelización y la teología han de seguir. El punto de referencia siempre es la misión. Precisamente, en el Proemio de la Constitución Apostólica Veritatis Gaudium (VG), que va orientar el trabajo de las Instituciones de Estudios Superiores de la Iglesia, lo expresa claramente. En ella se ve que es preciso articular un nuevo modelo teológico.
Son llamativos algunos énfasis de la VG sobre la teología en general Por ejemplo: el sistema de estudios en la Iglesia está unido estrechamente a la misión evangelizadora de la Iglesia; no cabe un divorcio entre “teología/pastoral” y “fe/vida”; los estudios teológicos no han de ofrecer únicamente síntesis completas y cerradas de la fe; por eso, “el teólogo que se complace en su pensamiento completo y acabado es un mediocre. El buen teólogo y filósofo tiene un pensamiento abierto, es decir, incompleto, siempre abierto al maius de Dios y de la verdad…”.
De todos estos subrayados el más reiterado es el de la relación entre misión eclesial y reflexión creyente. Relación que confronta en una tensión positiva la situación presente a evangelizar con la aportación de la teología y las ciencias eclesiásticas.  A partir de ahí se entiende mejor que el gran reto propuesto por la VG a los responsables eclesiales en el campo universitario sea el del relanzamiento de los estudios eclesiásticos en el horizonte de una nueva etapa misionera de la Iglesia (Iglesia en salida). Y es que, nos recuerda Francisco, estamos en un cambio de época con sus características propias (la crisis antropológica y la crisis socio-ambiental); este contexto, enfatiza, requiere una labor evangelizadora consecuente que implica discernimiento, purificación y reforma. Para lograr cumplirla, indica, la Iglesia necesita un sistema de estudios que ayude a cambiar el modelo de desarrollo global existente por un nuevo paradigma que responda al proyecto revelado por Dios en Jesucristo.
Por eso Francisco pide a los Centros de estudios que echen una mano en esta ingente labor. Y que lo hagan conforme a su propia responsabilidad eclesial. En este sentido, les propone  que sean “laboratorios culturales” en los que la Iglesia se entrene y ejercite en la interpretación actual de la rica realidad que brota del acontecimiento Jesucristo.
Estas peticiones son verdaderos desafíos porque están todavía por realizar. En este sentido, se podría decir que el Papa invita a los Centros Universitarios de la Iglesia a comprometerse con urgencia con este itinerario indicado. Esta urgencia viene marcada por el hecho de que, como reconoce Francisco, “no disponemos todavía de la cultura necesaria para enfrentar esta crisis y hace falta construir liderazgos que marquen caminos”.
Para afrontar estos desafíos, la VG indica algunos criterios orientativos. Cuando estos criterios se leen de cerca, llama la atención su interconexión. Una conexión que hace de la comunión el criterio clave para afrontar el reto de la reflexión teológica hoy. Parece que Francisco quiera convencernos de que la buena noticia de Jesucristo posee la capacidad de mostrar el sentido veraz y humanizador de la dinámica de nuestro mundo, caracterizada por el avance de las redes de comunicación, por la globalización del mercado y por los movimientos migratorios. Una dinámica claramente comunional pero, al mismo tiempo, repleta de contradicciones y crisis.
Como se aprecia, la teología y los teólogos tenemos trabajo por delante. Me permito recordar que en nuestra Facultad de Valencia, a lo largo del curso pasado, hemos desarrollado un seminario de profesores sobre la VG y que lo continuaremos en este curso entrante.

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