42. ¿La revolución postsexual apaga el deseo? Por Cosme Puerto - Revista Cresol

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¿La revolución postsexual  apaga el deseo?
Recesión en el sexo o cambio en la forma de vivirlo

Cosme Puerto Pascual, O.P. (Valencia)

No hay duda de que la revolución sexual del 68, flexibilizó en la década de los 70, muchas normas, en lo que a sexo se refiere, con lo cual actualmente vivimos una de las épocas más liberales de la historia de la humanidad y probablemente nunca el disfrute de la sexualidad, ha gozado de vientos tan favorables como los que soplan actualmente, ¿pero tanta facilidad es positiva, o contraproducente para su goce?.
La llegada de las nuevas tecnologías desarrolladas en los últimos 40 años, y el fácil acceso a fármacos, como la píldora anticonceptiva o la del día después, al porno, o a las apps, influyen en la sexualidad de los jóvenes y adultos y como los niveles de nuevos contagios por VIH y el riesgo de embarazo están bajo mínimos, todo parece favorable para el desarrollo de la práctica del sexo en pareja, y por si esto no fuese suficiente, hay más acceso a la educación sexual, que apoyada por los medios de comunicación hace que cada vez existan menos tabúes y que conceptos como el poliamor, que consiste en tener más de una relación sexual de manera simultánea, estén a la orden del día, y aplicaciones como Tinder y Grindro nos brindan la posibilidad de tener relaciones sexuales ocasionales con un simple clic.
La permisividad acampa en nuestra sociedad, que vive inmersa en un constante bombardeo de estímulos sexuales de todo tipo, haciendo que se admita por parte de la mayoría el sexo prematrimonial, el divorcio, la homosexualidad, e incluso prácticas más controvertidas, como el intercambio de parejas, o el ya mencionado poliamor, pero a pesar de todas éstas facilidades, los investigadores sugieren que tenemos menos relaciones sexuales que en las décadas anteriores y sociólogos, sexólogos y psicólogos, describen con cierta preocupación la hipersexualización de las sociedades occidentales, pero la paradoja es que las relaciones íntimas, son cada vez menos frecuentes y así lo vienen divulgando desde hace algún tiempo, varias encuestas realizadas en diferentes países.
Hasta mediados de los noventa no hubo un cambio de tendencia, pero según la experta de la Universidad de Chicago, la sustitución del cara a cara por las webs de citas y la socialización online, han traído, contra todo pronóstico, una caída de los encuentros sexuales, y en su lugar la gente parece masturbarse con más frecuencia en concreto en Estados Unidos, si se compara con la década del 90, los hombres se masturban hoy el doble que entonces, y las mujeres un 26% más mencionando también los terapeutas sexuales una caída de la libido espectacular, y de un proliferación y refinamiento de la tecnología de los juguetes y estimuladores sexuales.
¿Recesión en el sexo o cambio en la forma vivirlo? La utilización de todo lo digital apaga el deseo sexual, haciendo que los últimos estudios realizados, vinculen este descenso de las relaciones íntimas, al uso excesivo del móvil y las tablets.
El estilo de vida ha cambiado, y mucha gente joven vive sola o con sus padres, en cualquier caso, sin pareja, y la realidad es que la mayoría de la actividad sexual debería desarrollarse en pareja. Al menos en Estados Unidos una encuesta de 2018 del diario 'The Economist' y la consultora de datos YouGov, asegura que un 17% de los estadounidenses entre 18 y 29 años, considera que la invitación de un hombre a una mujer para tomar algo, constituye siempre o habitualmente un acto de acoso sexual, y por otra parte, por primera vez una generación parece ser más sensata que la de sus padres ya que bebe menos, se droga menos y apenas fuma, aunque es más consumidora de porno en solitario.
Internet ha traído la victoria de una cultura pornográfica totalmente normalizada y aceptada, y según “The New York Times”, se ha disparado el consumo de pornografía que tiene efectos tranquilizantes, y hace que la gente se quede en casa, en lugar de salir a la calle a conocer a otras personas y buscar pareja sexual. La combinación de Netfflix, Tinder, Instagram y la masturbación conforman una tormenta perfecta en la que la práctica de sexo en pareja, se convierte en una verdadera reliquia a la que se denomina Revolución postsexual, y solo tienes que mirar a tu alrededor para ver su efecto. ¿Te sientes parte de ella? Tenemos poco sexo: afirma en su libro Sex by numbers, el especialista en estadísticas David Spiegelhalter, prestigioso investigador de la Universidad de Cambridge en Inglaterra y su voz es solo una de tantas que lo vienen afirmando y no hay duda de que las generaciones actuales, tienen menos sexo, que por ejemplo la de sus padres a la misma edad.
En 2013, la Encuesta Nacional de Actitudes Sexuales y Estilos de vida encontró, que los británicos con edades comprendidas entre los 16 y los 44 años, practican sexo menos de 5 veces al mes en promedio, suponiendo este dato una caída con respecto a la última encuesta, realizada en el año 2000 en la que el promedio era de 6,2 veces al mes en el caso de los hombres y de 6,3 para las mujeres.
Al año siguiente se conocieron otras dos investigaciones similares sobre la conducta sexual de australianos y japoneses, donde la actividad semanal de los primeros había descendido de 1,8 encuentros en 2000 a 1,4 diez años después. El estudio nipón revelaba que el 46% de las mujeres y el 25% de los hombres con edades comprendidas entre los 16 y los 25 años, despreciaban el contacto sexual.
En Estados Unidos la cosa no está mejor, ya que según la General Social Survey (GSS), un importante estudio que se realiza en ese país todos los años desde 1989 de forma ininterrumpida, 2018 fue el año en el que los norteamericanos tuvieron menos sexo y en un país que adora los récords, podría decirse que el año pasado se batió la marca histórica de "célibes": ya que el 23% de los adultos consultados, aseguraron que no lo habían practicado.
Pero lo que impacta a los investigadores es que dentro de ese grupo que no tuvo actividad sexual, están los jóvenes de 20 a 29 años, que han llegado a superar el 23% del total la población que alcanzaron el 28%, lo cual significa que se triplicó en la última década y el que la falta de sexo entre las mujeres de 20 y 29, ha aumentado ocho puntos, ya que el 18% de las consultadas afirmaron que en 2018 no tuvieron ninguna relación sexual, contra el 10% que habían dicho lo mismo en 2008. Estos datos se suman a otro que está íntimamente relacionado: la actual tasa de fertilidad norteamericana es la más baja de toda su historia.
Los finlandeses tienen menos relaciones sexuales y se masturban más, y los holandeses orgullosos de tener una de las tasas más altas de bienestar entre los adolescentes y adultos jóvenes, llegan a la mayoría de edad, sin haberse iniciado en el sexo. Un educador advirtió que las personas se saltan una fase crucial del desarrollo, una etapa que no sólo incluye flirtear y besar sino lidiar con el rechazo y el fracaso, y quizás no estén preparados para los desafíos de la vida adulta”, escribió una periodista.
En Argentina no hay estudios tan concluyentes como en el Reino Unido o Estados Unidos, pero la percepción es muy similar. La psicóloga y sexóloga Mariana Kersz, directora de Clínica de Parejas, un espacio donde se tratan distintos problemas de vinculación sexual y emocional, sostiene que en su consultorio, una de las cuestiones que más salen a la luz es precisamente la falta de deseo. "Lo veo sobre todo en los más jóvenes, entre los 18 y los 25 años” donde la consulta más frecuente es esta, que resulta muy chocante porque es en la adolescencia y en la primera juventud, el momento de la vida en el que el deseo es más apasionado, debido sobre todo a los altos niveles hormonales de ésta época, aunque es muy posible que el problema consista en gran parte en que la utilización de la tecnología en sí, ha generado una especie de revoloteo constante en las relaciones, que hace que no se dedique el tiempo suficiente y necesario para conocer al otro y crear un verdadero vínculo”.
En España hace una década que no se realiza la Encuesta Nacional de Salud Sexual, pero según Ana María González Ramos, socióloga e investigadora de la UOC, las cosas son muy diferentes: Todos los estudios indican, que disminuye la edad en la que los jóvenes se inician en el sexo respecto a las generaciones anteriores, que se sitúa entre los 15 y los 17 años y solamente entre el 2003 y el 2008, ya se ha dado una reducción significativa, y además se observa, que las chicas están superando a los chicos en cuanto a precocidad.
La industria del sexo, es la única que se salva de la recesión en Estados Unidos y varias empresas muestran un aumento en las ventas, aunque no se descarta que sea una reacción psicológica a la crisis.
¿Qué hay de cierto en las afirmaciones de estos nuevos estudios? ¿Es verdad que cada vez tenemos menos sexo? ¿Se apaga el deseo por el sexo? ¿El sexo está en recesión? ¿Qué nos está pasando?: ¿Es un declive o un cambio en el modo de vivirlo?… Quizás lo que esté en recesión entre los adolescentes, jóvenes y adultos, no sea tanto el sexo como mantener relaciones sexuales con otros, ya que se sigue disfrutando del sexo, pero de una manera distinta a como lo hacían las generaciones que les precedieron, tal vez, porque los espacios digitales expulsan lo presencial y el contacto directo y provocan la pérdida de muchas habilidades sociales, potenciando el individualismo, y nos ha convertido en consumidores y a la vez en productos que tienen que revalorizarse poder competir en el mercado laboral, y esto hace que a los jóvenes les cueste mucho centrarse en ellos mismos, en los estudios, en terminar una carrera para intentar conseguir un futuro laboral mejor, y dejan en un segundo plano las relaciones, ya que con este orden de prioridades es difícil pensar en el sexo, que necesita de mucho tiempo de dedicación, por eso el contacto con otras personas para conseguir realizar sexo, se ve como una pérdida de tiempo.
A fin de cuentas, y aunque el sexo es de lo más saludable y la raza humana lo necesita para no extinguirse, los individuos podemos morir de hambre, de sed o por falta de sueño, pero nadie ha muerto hasta ahora por no tener sexo. En los últimos años, gracias a los espacios digitales, hemos expulsado lo presencial de las relaciones con los demás y lo hemos sustituido por lo virtual, y esto ha ocurrido porque tanto los jóvenes como los adultos, encuentran muchas ventajas en este modo de relación, que les permite evitar los conflictos, las decepciones o los fracasos, y el tener que exponerse a ellos. Eso sí, en estos espacios de relación no física, la comunicación es más fácil, pero al mismo tiempo es menos real, y acaba generando problemas, perdiendo la capacidad de flirtear o de seducir, que siempre es algo más arriesgado, además de una posible fuente de frustración.
Las aplicaciones ofrecen menos incertidumbre y si la interacción culmina en una cita, es porque ambos han mostrado algo de interés, pero es obvio que ha cambiado el proceso de cortejar y enamorar, y al no hacerlo en persona, y además reduciendo el proceso, el sexo casual, no lleva casi nunca a una relación totalmente satisfactoria, ni duradera, al faltarle una gran parte de los ingredientes esenciales, y si a esto le añadimos que los jóvenes buscan la información y las referencias de comportamiento sexual en el porno, que tan
fácil acceso tiene en internet y a la ausencia de una buena educación sexual, el resultado es que según Moreno, “los niños entre 8 y 13 años, casi sin buscarlo, tienen sus primeros contactos con la pornografía en la red”, el resultado es que como la referencia que ofrece la pornografía no es real, hace que los jóvenes tengan ideas totalmente ficticias tanto a nivel sexual, como de pareja”, explica Moreno.
Estas son algunas de las principales razones que explican por qué estamos haciendo menos el amor y ahora los expertos, están enredados en un debate sobre las causas de esta apatía y esta falta de deseo, pero las teorías y los estudios que se exponen, son contradictorios.

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