40. Asociación Ecuménica Internacional. Memoria del 45 Congreso de la IEF Por Carmen Sarmientos - Revista Cresol

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Asociación Ecuménica Internacional
MEMORIA DEL 45 CONGRESO DE LA IEF

Carmen Sarmientos (Valencia)

La Asociación Ecuménica Internacional (por sus siglas en inglés IEF) ha celebrado su 45º congreso internacional en Cracovia (Polonia) del 22 al 29 de julio de este año. Delegaciones de la IEF de numerosos países y de diversos puntos de España, entre otros, Valencia, hemos reflexionado y participado activamente con el lema “el amor de Cristo nos apremia“ (II Cor 5, 14). La IEF está formada por cristianos de diversas confesiones: católico-romanos, ortodoxos, anglicanos, luteranos, presbiterianos… que trabajamos juntos para la unidad visible de los cristianos.
Nuestra motivación no es un sueño utópico, sino que obedece a la oración de Jesucristo en la última cena, cuando horas antes de morir oró al Padre en la llamada oración sacerdotal diciendo: “No te pido solo por estos discípulos, sino también por todos los que creerán en mí por el mensaje de ellos. Te pido que todos sean uno, así como tú y yo somos uno” (Juan 17, 20-21) y un poco después reitera “Les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno. Yo estoy en ellos y tú estás en mí. Que gocen de una unidad tan perfecta que el mundo sepa que tú me enviaste” (Juan 17, 22-23).
El ecumenismo se define como el movimiento espiritual, doctrinal y pastoral que busca superar las divisiones ocurridas a lo largo de la historia del Cristianismo. El ecumenismo es una vocación a la que Jesucristo llama a todo cristiano desde el bautismo, ya sea seglar, clérigo, religiosa… El bautismo es el sacramento en el que Dios nos infunde el deseo y anhelo de unidad porque “el ecumenismo es un imperativo de la conciencia cristiana”, como decía Juan Pablo II.
El movimiento ecuménico se inició de manera oficial en Edimburgo (Escocia) en 1910 con la Conferencia Misionera Mundial (WMC), en la que representantes de diferentes confesiones protestantes se enfrentaron al problema que se presentaba -y se presenta- cuando los misioneros, al predicar, transmitían a los nuevos cristianos sus diferencias confesionales previas.
Por todo esto, la IEF, obedeciendo el mandato evangélico, aplica los principios ecuménicos derivados del Concilio Vaticano II y del Consejo Mundial de Iglesias (CMI o por sus siglas inglesas WCC) que coordina los esfuerzos ecuménicos de la mayoría de iglesias cristianas que hoy existen. Desde el año 1968 la IEF celebra sucesivos congresos, como el de este verano en Polonia, El lema de este último congreso ha sido “el amor de Cristo nos apremia” que hace referencia a tres ideas:
1ª La reconciliación con Dios nos transforma.
2ª La transformación nos da fuerza y alegría para superar las diferencias e incluso los resentimientos o los odios.
3ª Salir al encuentro del hermano es urgente
Como decía el cardenal belga Désiré Mercier, uno de los pioneros del ecumenismo ya antes del Concilio Vaticano II: “para unirse hay que amarse, para amarse hay que conocerse, para conocerse hay que encontrarse, y para encontrarse hay que buscarse”. En la IEF nos buscamos, nos encontramos y nos amamos para llegar un día a la unión visible de todos los cristianos. Como ha dicho el papa Francisco, “la sociedad multicultural del siglo XXI nos exige a todos los cristianos vivir y practicar el ecumenismo para que el mundo crea en Cristo”.
Vosotros, amigos que leéis este escrito, estáis invitados a participar en nuestra oración ecuménica mensual, que celebramos juntos cristianos de diferentes confesiones, cada último martes de mes (excepto agosto) a las 19:00 en la basílica de san Vicente Ferrer de Valencia (C/ Cirilo Amorós 56).  
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